martes, 8 de noviembre de 2005

LAS AYUDAS

En un curso sobre entrenamientos para jugadores de Copa Davis, Pato Alvarez, entrenador entonces de los Vicario, Casal, Carbonell, etc., etc., contestaba a la pregunta del millón: “¿Qué hace falta para llegar ahí arriba?” La respuesta fue muy clara: “Buena técnica, condición física, fuerza mental y dinero”. Todos los asistentes nos esperábamos las tres primeras, pero no la del dinero. Pato Alvarez era un hombre que no se andaba por las ramas y era muy claro a la hora de opinar y de decir lo que pensaba.

El factor económico es muy importante, pero nadie lo mezcla cuando se trata de hablar de los condicionantes de un deportista. El dinero es importante, pero ¿tanto? Pues sí. Las cuatro patas de esa mesa son imprescindibles y si una falla todo se convierte en una rampa de caída sin solución posible. El dinero es un factor más porque todo cuesta dinero y porque en el Deporte todo es más caro que en la vida cotidiana. Sin dinero el deportista no puede acceder ni a la competición lejos de su entorno, ni al material necesario, ni al Entrenador deseado.

A Maite Gabarrús, en sus inicios, sólo le faltaba el dinero porque, obviamente, lo demás lo tenía por naturaleza y por formación. Javier Trigo y su equipo comprendieron la problemática desde el principio y se lanzaron a la propuesta de una deportista que lo tenía todo para triunfar pero que le faltaba la base económica. Ante un proyecto lógico, sensato y real, accedieron a todo lo que la propuesta contenía; y todo esto aderezado con unas dosis enormes de respeto hacia la persona y de interés por su futuro, que en ningún momento se resumió en que el Deporte sea lo más importante dejando a un lado todo lo demás. Ahí está la clave de todo. Un deportista (o su familia) no debe basar todo en un futuro que casi siempre es incierto y a menudo frustrante. El futuro de la persona es la persona, su formación integral, y no sólo el destacar en una disciplina, con los riesgos que esa apuesta conlleva.

Quien suscribe puede asegurar que en esta Comunidad todos los proyectos lógicos, sensatos y reales pueden tener una gran proyección porque el apoyo institucional está ahí. En estos tiempos que corren en los que ponemos verdes a diario a quienes administran y gobiernan, es bueno reconocer los puntos fuertes de estas personas.

En esta tierra, el deportista debe poner lo suyo y que no se preocupe, porque el mencionado equipo ya se encargará de aportar dinero, sensatez y educación. Ah! Y mucho cariño.

Al César lo que es del César.

JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
8 de Noviembre de 2005
Publicado en Diario de Noticias el 9.NOV.2005

domingo, 23 de octubre de 2005

LAS LIMITACIONES DE MADRID Y DE NADAL

Los Tennis Master Series (TMS) son los torneos estrella de la temporada. A ellos están obligados a acudir aquellos jugadores que se encuentran en los primeros 35 puestos ATP, lo que, en principio, garantiza el éxito deportivo. Sólo pueden eclipsar a estos nueve torneos los cuatro grandes (Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open). Los problemas aparecen cuando van llegando noticias de lesiones de jugadores que dejan el torneo en uno más, pero con una dotación económica de gran evento.
Madrid ha llegado el último a esta feria y no le han correspondido las mejores fechas precisamente. A estas alturas de la temporada, los jugadores están agotados, esperando a terminar la temporada jugando el Master (los ocho mejores) o, simplemente, a terminar la temporada (los demás). Y ya se ha visto el interés de los protagonistas, materializado en la ausencia de lo más florido y más atractivo del panorama mundial. Con todo vendido, se anuncia que faltarán Federer, Agassi, Hewitt y Safin, cuatro de los seis primeros. Casi nada. Como la ATP no ponga remedio a estos desmanes, el Circuito se va a convertir en un conjunto de manifestaciones de glamour, famoseo y zonas vip, dando la espalda a lo realmente importante, el espectáculo deportivo. Aunque bien es cierto que, por mucho remedio que ponga la ATP, el TMS de Madrid ha basado su importancia, desde el principio, en los paseos de artistas, futbolistas y caraduras junto a las pistas. Y esto parece que no es bueno para el Deporte.
Rafael Nadal ha ganado su cuarto TMS de la temporada, una temporada atípica porque, si el año pasado se repartieron los TMS Safin, Agassi, Federer, Moyá y Roddick, en 2005 sólo han sido campeones, a expensas de lo que ocurra en el último torneo (París, 31 de Octubre), dos jugadores: Federer y Nadal. El de Manacor está acabando un año en el que todo le ha rodado bien, podríamos decir que extrañamente bien, porque un lanzamiento tan meteórico no se conocía en la historia del tenis. Todo lo que toca lo convierte en oro y todo lo que se pone encima se vende por miles, porque las marcas estudian todo al detalle dentro de sus operaciones de marketing. Ahora, por ejemplo, Nadal tiene problemas con las rodillas y se ha puesto unas cintas negras (férulas patelares) para sujetar su zona dañada. Y esas cintas se le ven porque, casualmente, ha cambiado sus pantalones “pirata” por unos normales. Pues hala, a vender cintas negras.
Rafael Nadal es un fenómeno. Pero los fenómenos también tienen sus limitaciones por su condición de humanos. Nadal corre demasiados kilómetros para ganar sus partidos. Y el problema no es correr, sino la intensidad a la que lo hace. En un deporte como el tenis, que ha evolucionado en materiales y superficies haciéndolo cada vez más rápido, no se puede basar la carrera de un jugador en el físico. El cuerpo humano, como las máquinas, se desgasta y se rompe. Por eso, Rafa Nadal debe plantearse cambiar en algo su patrón de juego, como por ejemplo, dar más importancia a mejorar su saque y, sobre todo, a no jugar a dos metros de la línea de fondo. El tenis es cada vez más agresivo y se juega, en cuanto se puede, con los pies dentro de la pista (si no se lo cree, compre un vídeo de Agassi). Nadal debe cambiar para que no se le acabe la gasolina demasiado pronto. Y es que uno acaba agotado cada partido de este hombre, aún estando en el mejor sofá.


JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
23.OCT.2005
Publicado en Diario de Noticias (25.OCT.2005)

domingo, 25 de septiembre de 2005

EL INTERÉS DE LA COPA DAVIS

Javier Clemente se quejaba con amargura de que a la selección española de fútbol no le seguían los españoles. Era en un Campeonato Mundial y, mientras los demás equipos tenían una legión de seguidores cantando y chillando desde las gradas y tribunas, los de Clemente se tenían que cantar ellos mismos. Una lástima y una buena herramienta para un seleccionador que quería justificar las carencias de un equipo nacional que, como en casi todo el resto de disciplinas, no llegaba a los objetivos programados. Y es que España es un territorio en el que a veces te extrañas de que ése que tienes enfrente sea de tu mismo país. Los españoles son muy diferentes unos de otros y, de hecho, hay autonomías que se parecen a otras como un huevo a una castaña y eso, a la hora de aunar esfuerzos para obtener algo valioso, colabora para que cada uno tire hacia su lado sin importarle en absoluto el bien común. Es una de las lacras de nuestra historia y se manifiesta a todos los niveles. El deporte no se escapa a esta teoría y así vemos equipos españoles que no tienen la ilusión de franceses o estadounidenses, que hasta se saben la letra del himno.

La edición 2005 de la Copa Davis ya empezó mal desde el principio. Las controvertidas elecciones a la presidencia de la Federación Española (un España-Cataluña en toda regla) y las mencionadas consecuencias de la historia de España, hicieron que se consumara el primer naufragio del nuevo Presidente, de su Junta Directiva, de sus amigos y de los jugadores que accedieron a viajar con el equipo. Carlos Moyá, que parecía que se olía algo, se desmarcó alegando que quería hacer una gran temporada (¿) a nivel individual y que no le venían bien las emociones de la Copa Davis. Juan Carlos Ferrrero dijo que estaba en un estado de forma no recomendable para competir defendiendo al equipo; y Tomy Robredo adujo una lesión. Con lo cual tuvieron que competir los madrileños Verdasco y López, dejando sorprendentemente en el banquillo al jugador con más experiencia en el Campeonato (Albert Costa) y al mejor jugador actual (Rafael Nadal). Aquí también parece que hubo España-Cataluña, con un 1-0 en el partido de ida a favor de los españoles.

España ha ganado a Italia llorando, pero al menos ha ganado. Los italianos tienen un equipo con un número 1 que la semana pasada ostentaba el puesto 78 de la ATP; y el número 4 casi se salía de los 200 primeros. El líder español, Nadal, es el número 2 de la clasificación mundial y el cuarto y último, el 23. El que esta diferencia se neutralice sólo se puede explicar a través de la motivación que para unos supone el representar a su país, algo que, al parecer, no va con las ideas de otros.

Esta semana se sortea la Copa Davis 2006. Si todo sigue así, que Dios nos pille confesados.

JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
25 de Septiembre de 2005
Publicado en Diario de Noticias (27.SEP.2005)

domingo, 28 de agosto de 2005

EDUARDO

No es fácil entrar en la historia. Para aparecer en los anales de cualquier actividad hay que ser distinto a los demás, destacar en un ámbito concreto y tener ese algo especial que define a los campeones. La carrera de los que llegan ahí arriba depende de muchos factores difíciles de controlar. Salvo la técnica, que es algo sin lo que no se puede aspirar prácticamente a nada, los parámetros en los que se mueve un deportista son relativos. No es imprescindible tener una perfecta condición física, pero hay que saber manejar los tiempos para que el organismo responda. No es imprescindible tener la cabeza perfectamente amueblada, pero hay que saber tomar en cada momento la mejor decisión. No es imprescindible la suerte, pero hay que tenerla. Lo que está claro es que el hecho de mantener estos factores a un nivel relativamente alto, hace que el atleta destaque por encima de los demás. Consiste en no sobresalir por nada especial pero no tener carencias.

Eduardo Sanz, aún estando en activo, hace tiempo que pasó a la historia del deporte navarro con sobresaliente. Este personaje, díscolo en la pista y excelente persona fuera de ella, avaro como el que más a la hora de regalar nada en la cancha y generoso cuando se viste de calle, enemigo patológico a la hora de ganar o perder y el más amigo de sus amigos cuando no hay nada en juego, ha ganado su décimo primer título de campeón navarro. Es el tenista más laureado de largo. Además, sus años victoriosos no han tenido ningún bache, o sea, de once, once.

Dicen que a finales de los ochenta y principios de los noventa, los pelotaris profesionales miraban de reojo a Julián Retegi para adivinar algún gesto de retirada y que les dejara a todos de una vez en paz. El gran Retegui ganó once txapelas y en catorce años no dejó de estar nunca en la final. Una pesadilla. Ese reojo pelotazal se da, desde hace años, en el tenis navarro. Y no hay manera... Eduardo suma y sigue. Y no aparece el gesto por ninguna parte.



JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
28.AGO.2005
Publicado en Diario de Noticias (29.AGO.2005)

domingo, 14 de agosto de 2005

EL NIVEL

Sabe cual es su nivel de Tenis? Quiere explicarle a su amigo cómo juega usted y con quién puede jugar y con quién no? Pues mire, en este deporte, lo único que se puede hacer para despejar estas dudas es ponerse delante del otro y empezar a dar raquetazos. Así demostrará usted lo que es capaz de hacer. Con palabras no se puede llegar a ninguna conclusión. Que uno sepa, tan sólo el golf tiene un sistema de clasificación capaz de indicar con uno o dos dígitos el nivel de un jugador en cualquier sitio del mundo.

Si usted se lanza a comprarse una raqueta y a empezar a jugar en su club, verá esto cada vez más claro. Si un día le ponen delante a Eduardo Sanz, campeón navarro durante una década, pensará que el nivel de este monstruo es inalcanzable. Pues bien, el otro día, en el Open de Amaya, un negrito de Togo, apellidado Loglo, le sacó de la pista a sartenazos. Y este jugador, obligado a jugar la fase previa por su bajo nivel, perdió dos rondas más tarde contra un español llamado De la Nava. Y no llegó ni a primera ronda del cuadro final.

En el cuadro grande aparecía, por ejemplo, Javier Genaro, jugador infinitamente mejor que el negrito del principio. Pues este tal Genaro es quien perdió hace días la final del campeonato de España absoluto contra Fernando Verdasco en poco más de tres cuartos de hora (6-1 6-1). Un desnivel tremendo. Bueno, pues si enfrentamos hoy a Verdasco con Nadal o Federer, podremos comprobar que también son niveles distintos.

En Amaya se ha visto un gran nivel y un gran desnivel. En lo que respecta a los jugadores de casa, la conclusión es clara y contundente: mientras el nuestro se levanta a las 7.00 para ir a estudiar o trabajar y, cuando puede, entrena una hora, el otro se levanta más tarde, lleva una dieta concreta, mide su tiempo de entrenamiento en pista (dos, tres, cuatro horas diarias), tiene su sesión de preparación física, su sponsor, a veces su psicólogo y, en fin, todos los medios para lanzarse a triunfar, si bien es justo decir que todos estos medios no garantizan el éxito. Y así no se puede comparar a los jugadores. Podríamos compararlos poniéndoles a todos los mismos medios y circunstancias, pero, afortunadamente, cada uno elige su forma de vida y es responsable de ello.

Y aunque haya que agradecer a la C.D. Amaya el que nos haya acercado este nivel tan alto, uno piensa que no está tan mal eso de levantarse a las 7.00 para ir a estudiar o trabajar.


JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis.
14.AGO.2005
Publicado en Diario de Noticias (16.AGO.2005)

lunes, 1 de agosto de 2005

EL ATP DE AMAYA

Los grandes eventos deportivos son cada vez más difíciles de organizar. El rigor del ente controlador a nivel internacional, las normas técnicas y las medidas para que el deportista, el árbitro y el espectador se sientan bien y no echen en falta nada durante el espectáculo, parece algo inalcanzable. Pero como la ilusión puede con todo, la fe mueve montañas, querer es poder y todo eso, pues, al final y mediando un agotamiento bárbaro, todo sale como debe salir, o sea, bien.

Realmente hay que tener valor para meterse donde se han metido. Organizar un torneo del ATP Tour no es algo a lo que se atreva cualquiera, Quien vaya estos días a la Ciudad Deportiva Amaya para disfrutar del tenis que nos trae esta gente, va a ver únicamente la carcasa, lo de fuera, lo bonito, vamos, lo que se ve. Detrás de todo esto queda un montón de trabajo y muchas personas que, desinteresadamente, han colaborado y colaboran para que cada cosa aparezca en su sitio y en el momento oportuno. Organizar no es recibir a la gente, dejarla en el hotel y hacerles jugar al día siguiente. Organizar es eso y contratar, gestionar, pagar, cobrar, llevar, firmar, traer, pedir, hablar, sufrir, disfrutar, colocar, citar, ayudar, llamar, recibir y un sinfín de labores que, si se logra llevar a cabo con una sonrisa en la boca, se convierte, por lo general, en éxito rotundo.

En Amaya, David Zabalza y su equipo tienen todo atado. El trabajo que comenzó hace tantos meses está tocando a su fin. Tan sólo queda abrir el escenario y hacer trabajar a los actores. Y al público, al imprescindible público, le queda disfrutar de algo que nunca hemos visto en esta plaza. Por todo ello, es importantísimo, al margen del reconocimiento a los mejores saques, smashes, globos o passings, el aplauso a quienes han hecho posible semejante evento, por su bien hacer, pero, sobre todo, por su generosidad.


JOSEMARI SEXMILO
01.AGO.2005
Publicado en Diario de Noticias. 05.AGO.2005

domingo, 26 de junio de 2005

LA HIERBA

Todos los buenos tenistas tienen muy buena calidad en los dos golpes fundamentales del tenis: el saque y la derecha. Si falla uno de ellos es muy difícil llegar arriba. Sin un buen servicio no se puede llevar la iniciativa en la parte del partido en la que corresponde sacar, que es, ni más ni menos, que la mitad. Sin una buena derecha es difícil acabar los puntos. Y si hablamos del juego en pista de hierba, además hace falta tener una buena volea. Tan importante es la volea en hierba, que el mejor consejo que se le puede dar a un jugador es que procure que la pelota toque lo menos posible el suelo.

Rafa Nadal ha fracasado en Wimbledon. Se esperaba más de él por el recorrido de resultados que llevaba en su mochila. Ahora, a toro pasado, es fácil decir que estaba claro y que todos sabíamos que no iba a triunfar. Su victoria en primera ronda ante Spadea hizo soñar. Pero su segundo partido le hizo bajar, si no a su nivel, sí a algo más parecido a la realidad. Nadal aún no tiene saque para triunfar en la hierba, pero lo tendrá. No se acerca a la red con la seguridad de los que han vencido en Londres, pero la conseguirá. Y no tiene la experiencia de los que llevan años jugando en verde, pero el tiempo se la dará. Y esto no va a tardar mucho, porque Nadal es un hombre que se adapta fácilmente a condiciones distintas. En 2002, siendo cadete y estando jugando en Valencia el Campeonato de España Junior, le llegó una invitación de Wimbledon para jugar el torneo sub-18, que se juega en paralelo al torneo grande. Se fue a Londres, pasando en cuestión de horas de la lentitud de la tierra a nivel del mar a la extrema velocidad del bote en hierba y llegó a semifinales. Eso es categoría.

No se sabe si es bueno querer abarcar tanto campo en un año tan especial como éste. Hay momentos en los que hay que parar para tomar aliento. Sin ir más lejos, en 1988 el jovencito André Agassi explotó y asombró al mundo llegando a semifinales de Roland Garros. Y cuando todo el mundo miraba expectante hacia Wimbledon, Nick Bolletieri, entrenador del estadounidense y de jugadores de la talla de Aaron Krickstein, Jimmy Arias, Mónica Seles o Jeniffer Capriati, se lo llevó a casa, diciendo que aún no estaba preparado para jugar un torneo como Wimbledon. Y el mundo, boquiabierto entonces, ha visto a Agassi triunfar durante más de quince años.


JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
26 de Junio de 2005
Publicado en Diario de Noticias (28.JUN.2005)