Unos dicen que llorar no es de hombres; otros que es bueno llorar y que en el llanto no hay sexos. Unos tachan de nenazas a los que lloran y otros defienden al llorica como alguien valiente que es capaz de expresar lo que siente sin complejos ni verguenzas. Y lo único que está claro es que llore quien llore, todos lloran con motivo.
El equipo español de Copa Davis ha ganado su primera eliminatoria del año llorando. Con un equipo plagado de reservas (Verdasco es el 6º jugador español en el Ranking ATP y Feliciano el 12º), España se ha clasificado venciendo a jugadores con nombre de heladero italiano (Chiudinelli) y de recuerdos del colegio (Bohli). Jugadores totalmente desconocidos hasta para quien se preocupa de seguir el tenis semana a semana. Y es que la Copa Davis es difícil, pero se hace más complicada cuando un equipo empieza a llorar desconsoladamente por todo lo que le ocurre. Nos toca jugar fuera, Nadal se lesiona, Tommy Robredo dice que pasa, Moyá no es el que era, Ferrero ha desaparecido, nos ponen la pista más rápida que existe, Verdasco no se mentaliza para sustituir a última hora a Nadal y, en fin, todo un cúmulo de circunstancias que, de cara a perder, actúan de colchón, pero que no convencen a nadie.
Al terminar la eliminatoria, Nadal ya dijo que la próxima contra Estados Unidos es imposible (seguimos llorando) porque es un equipo muy fuerte y que otra vez aparecerá la maldita velocidad del piso. Los americanos tienen a Roddick y Blake, dos monstruos. El optimista pensará que uno u otro se puede lesionar, o enfadarse con los direcitvos de su federación y negarse a jugar o surgirle un funeral o, simplemente, tener un mal día y que Nadal (si es que no le deja de apetecer jugar) viva una gran actuación y elimine él solito a los yankees. Pero el español no. El español pensará (llorando, por supuesto) que la superficie va a ser aún más rápida que la de Basilea, que Roddick va a batir el record de velocidad de su saque, que tradicionalmente se ha fracasado cuando se ha jugado en ese país y hasta que a Blake le va a salir pelo.
Contra Estados Unidos no cabe llorar. Hay que mirar hacia delante y con el orgullo de haber llegado a segunda ronda y enfrentarse al mejor equipo del momento. Gigantes más grandes han caído en la historia del tenis. Pero cuando cae un gigante es porque el débil se lo cree y deja los complejos en el vestuario. Lo demás es para nenazas y lloricas.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
14 de Febrero de 2007
Publicado en Diario de Noticias (16.FEB.2007)
Tennisbat sólo pretende archivar las opiniones de Josemari Sexmilo sobre el mundo del Tenis mundial, nacional y local. El autor, Entrenador Nacional de Tenis, agradece a quienes acceden al blog para escuchar a este Técnico con el fin de aprender un poco más sobre esta disciplina deportiva o, simplemente, para entretenerse. A todos, gracias.
miércoles, 14 de febrero de 2007
domingo, 28 de enero de 2007
LA PERFECCIÓN
Hay ocasiones en las que uno se sienta delante del teclado para escribir sobre un tema y acaba hablando de otro. No es lo normal, pero suele ocurrir. Esto pasa porque, dentro del tema a tratar, aparece quien destaca tanto, tanto, que eclipsa a todo lo demás. Cuando aparece ese elemento, todo se vuelve secundario, sin apenas importancia.
Quien suscribe estaba dispuesto a comentar el Open de Australia como algo ajeno al nivel técnico exhibido por los protagonistas, los jugadores. Iba a decir que el australiano es el torneo de Gran Slam más desconocido por estos pagos, debido a que está físicamente lejos, a que nos pilla en plena cuesta de enero o a que ningún español lo ha ganado. También pensaba resaltar la organización tan grata para los jugadores y entrenadores, con sus rápidos traslados hotel-club-hotel y la gran variedad de comidas de todo el mundo que presenta el restaurante del hotel oficial para que todos se sientan casi como en casa. Y además, iba a resaltar la lucha de la organización contra el calor, haciendo de este campeonato el único del mundo con dos pistas centrales de techo retráctil. Incluso podría haber comentado el hecho de que una mujer ha dirigido la final de hombres, algo que en estos tiempos ya no debería ser noticia, pero que lo es.
Pero quien suscribe no puede resaltar todo eso tan secundario cuando nos encontramos ante la figura de Roger Federer. El suizo se ha ido devorando uno a uno a todo el que se le ha puesto por delante en estas dos últimas semanas. Parece como si hubiéramos llegado al tenis perfecto, ese tenis que ya nadie puede superar. Uno confiesa que, en su día, creía haber llegado a ese punto viendo jugar a Pete Sampras, pero ahora es el momento de reconocer lo que vemos, que estamos ante el jugador más completo de todos los tiempos.
Federer es un hombre que tiene todos los golpes. Su saque es de lo mejor del Circuito, su revés liftado a una mano es maravilloso, así como su poderosa derecha. Resta muy bien, volea, es rápido, resistente, acelera sus golpes como nadie, pasa de la defensa al ataque con un solo golpe… tiene todo. El domingo, en la final contra el chileno González, obsequió al público con dos passings ¡a bote pronto!
Nadie sabe dónde está el tope del tenis, dónde está la perfección, dónde está ese techo que no se puede mejorar. Lo único que está claro es que en la actualidad, Federer es el techo. Y si es el indiscutible número uno en lo técnico, parece que también está entre los mejores a nivel humano. Hacía tiempo que uno no veía a un famoso firmar un autógrafo a un aficionado y mirarle a los ojos, o levantarse de la silla para saludar a un miembro de la organización tras la final. Esto, que parece que debiera ser lo normal, no se ve habitualmente. Por eso, cuando a un niño se le explica cómo debe ser un tenista, no sólo hay que hablarle del saque o del revés, sino de qué tipo de persona tiene que llegar a ser. Y si no lo entiende, no hay que preocuparse, porque vídeos y reportajes sobre Federer hay en muchas tiendas.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
28 de enero de 2007
Publicado en Diario de Noticias (30.ENE.07)
Quien suscribe estaba dispuesto a comentar el Open de Australia como algo ajeno al nivel técnico exhibido por los protagonistas, los jugadores. Iba a decir que el australiano es el torneo de Gran Slam más desconocido por estos pagos, debido a que está físicamente lejos, a que nos pilla en plena cuesta de enero o a que ningún español lo ha ganado. También pensaba resaltar la organización tan grata para los jugadores y entrenadores, con sus rápidos traslados hotel-club-hotel y la gran variedad de comidas de todo el mundo que presenta el restaurante del hotel oficial para que todos se sientan casi como en casa. Y además, iba a resaltar la lucha de la organización contra el calor, haciendo de este campeonato el único del mundo con dos pistas centrales de techo retráctil. Incluso podría haber comentado el hecho de que una mujer ha dirigido la final de hombres, algo que en estos tiempos ya no debería ser noticia, pero que lo es.
Pero quien suscribe no puede resaltar todo eso tan secundario cuando nos encontramos ante la figura de Roger Federer. El suizo se ha ido devorando uno a uno a todo el que se le ha puesto por delante en estas dos últimas semanas. Parece como si hubiéramos llegado al tenis perfecto, ese tenis que ya nadie puede superar. Uno confiesa que, en su día, creía haber llegado a ese punto viendo jugar a Pete Sampras, pero ahora es el momento de reconocer lo que vemos, que estamos ante el jugador más completo de todos los tiempos.
Federer es un hombre que tiene todos los golpes. Su saque es de lo mejor del Circuito, su revés liftado a una mano es maravilloso, así como su poderosa derecha. Resta muy bien, volea, es rápido, resistente, acelera sus golpes como nadie, pasa de la defensa al ataque con un solo golpe… tiene todo. El domingo, en la final contra el chileno González, obsequió al público con dos passings ¡a bote pronto!
Nadie sabe dónde está el tope del tenis, dónde está la perfección, dónde está ese techo que no se puede mejorar. Lo único que está claro es que en la actualidad, Federer es el techo. Y si es el indiscutible número uno en lo técnico, parece que también está entre los mejores a nivel humano. Hacía tiempo que uno no veía a un famoso firmar un autógrafo a un aficionado y mirarle a los ojos, o levantarse de la silla para saludar a un miembro de la organización tras la final. Esto, que parece que debiera ser lo normal, no se ve habitualmente. Por eso, cuando a un niño se le explica cómo debe ser un tenista, no sólo hay que hablarle del saque o del revés, sino de qué tipo de persona tiene que llegar a ser. Y si no lo entiende, no hay que preocuparse, porque vídeos y reportajes sobre Federer hay en muchas tiendas.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
28 de enero de 2007
Publicado en Diario de Noticias (30.ENE.07)
miércoles, 27 de diciembre de 2006
¿ABURRIDO?
Que el ser humano se aburra de las guerras, de las dictaduras, del hambre en el mundo o de los precios de los pisos, es normal. Nos aburre todo lo que es repetitivo y negativo a la vez. Pero también sucede que ese mismo ser humano se aburre de lo bueno y espectacular porque, simplemente, se habitúa a tenerlo tan cerca que le resta valor en cuanto puede.
Roger Federer, el número uno hasta no sabemos cuándo, ha ganado casi todo lo ganable en 2006. De los cuatro Grand Slam triunfó en tres (Australia, Wimbledon, US Open) y fue subcampeón en el cuarto (Roland Garros). Y de los nueve grandes (Tennis Master Series) llegó a seis finales y, además, se llevó el Masters. Casi nada. ¿Es o no aburrido? Uno entiende que para los suecos, argentinos o japoneses, puede ser aburrido; pero también es cierto que los suizos deben estar disfrutando hasta llegar a límites insospechados.
Prueba de que lo bueno puede aburrir es el hecho de que los vecinos franceses casi nos llegaron a odiar cuando Miguel Induráin no hacía más que ganar y ganar y vestirse de amarillo a diario y humillar a todos en las contrarreloj y pegarse al culo de los mejores escaladores… Pero siendo navarro o vasco o español, la situación era muy divertida.
A mediados de Enero comenzará el Open de Australia, primer grande de la temporada y con la pretemporada recién acabada. Y parece que Federer empezará a ¿aburrir? otra vez a todos menos a los suizos. De cualquier forma, quien entienda el deporte como tal se alegrará de poder saborear tantas y tantas tardes el nivel deportivo de esta especie de extraterrestre y deseará que no se jubile jamás. Porque quien entiende el deporte como tal sabe distinguir lo bueno y lo malo sin meterse en colores ni orígenes; y este próximo año volverá a vibrar con la técnica, la fuerza, el control y la personalidad de Federer. Aunque, por qué no, a quien entiende el deporte como tal, tampoco le habría importado que Federer hubiera nacido en Villaba.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
27 de Diciembre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (29.DIC.2006)
Roger Federer, el número uno hasta no sabemos cuándo, ha ganado casi todo lo ganable en 2006. De los cuatro Grand Slam triunfó en tres (Australia, Wimbledon, US Open) y fue subcampeón en el cuarto (Roland Garros). Y de los nueve grandes (Tennis Master Series) llegó a seis finales y, además, se llevó el Masters. Casi nada. ¿Es o no aburrido? Uno entiende que para los suecos, argentinos o japoneses, puede ser aburrido; pero también es cierto que los suizos deben estar disfrutando hasta llegar a límites insospechados.
Prueba de que lo bueno puede aburrir es el hecho de que los vecinos franceses casi nos llegaron a odiar cuando Miguel Induráin no hacía más que ganar y ganar y vestirse de amarillo a diario y humillar a todos en las contrarreloj y pegarse al culo de los mejores escaladores… Pero siendo navarro o vasco o español, la situación era muy divertida.
A mediados de Enero comenzará el Open de Australia, primer grande de la temporada y con la pretemporada recién acabada. Y parece que Federer empezará a ¿aburrir? otra vez a todos menos a los suizos. De cualquier forma, quien entienda el deporte como tal se alegrará de poder saborear tantas y tantas tardes el nivel deportivo de esta especie de extraterrestre y deseará que no se jubile jamás. Porque quien entiende el deporte como tal sabe distinguir lo bueno y lo malo sin meterse en colores ni orígenes; y este próximo año volverá a vibrar con la técnica, la fuerza, el control y la personalidad de Federer. Aunque, por qué no, a quien entiende el deporte como tal, tampoco le habría importado que Federer hubiera nacido en Villaba.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
27 de Diciembre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (29.DIC.2006)
domingo, 3 de diciembre de 2006
ARGENTINOS
Hay cosas que se quedan en la retina de las que es difícil abstraerse. Los humanos tenemos esa capacidad de curiosear en lo que hacen los demás y alegrarnos, entristecernos o, simplemente, extrañarnos de lo que vemos.
El Rusia-Argentina ha tenido cosas curiosas. Un equipo, Argentina, en el que no se habla la mitad con la otra mitad por problemas de alineación. Un capitán ruso, que tiene más o menos la edad y la tipología de Yeltsin, al que nadie le hace ni caso; es como si no estuviera, como si no sirviera ni para dar las toallas y el agua, alguien totalmente ignorado por los jugadores. Un jugador, Safin (por cierto, ¿no hay nadie que le aconseje que se afeite?) que ha estado tres días con una cara de cabreo, aún ganando, que no la firmaría ni el mismísimo Adriansens ni Miguel Sanz en precampaña. Una superficie en la que la pelota no bota, simplemente es escupida, y que se asemeja más a una pista de hielo que a una de tenis. Y un sistema de consulta, el Ojo de Halcón, que esperemos lo hayan visto los viejecitos de la FIFA y reaccionen.
Confieso que he sentido tristeza al ver perder de esta forma a Argentina. Argentina es un país que tenía hambre de títulos desde que se jubilaron Guillermo Vilas y José Luis Clerc. Y es que, de pronto, han aparecido en los Rankings ATP una serie de jugadores que expresan claramente el buen momento que atraviesan. En la última clasificación (27:NOV.06) hay nueve jugadores argentinos en los 100 primeros puestos. Y, además, tienen más allá del 100 a jugadores en horas bajas que remontarán, como Coria, Cañas o Zabaleta.
Y además, uno piensa que Argentina, que es un país vibrante en las alegrías y en las penas, necesitaba la victoria. Los ciudadanos argentinos han padecido tantas desgracias en los últimos años, que hace pensar que, por lo menos, se podrían haber alimentado temporalmente de un éxito propio, algo que no les hubiera podido arrebatar ni políticos, ni militares, ni banqueros. Algo con lo que poder alimentar su orgullo.
En la Davis Cup 2007, es probable un enfrentamiento España-Argentina en semifinales y, a buen seguro, cambiará todo la puesta en escena que hemos visto en la final de este año. Viendo las cosas tal y como son, el equipo español, aunque lo fue en otros tiempos, no es un equipo dividido; todo lo contrario. Tampoco Emilio Sánchez Vicario tiene la tipología ni la edad de Yeltsin y, además, los jugadores le miran a los ojos. Y Nadal no tiene el carácter de Adriansens ni de los políticos nerviosos. Y los argentinos que hagan lo que puedan.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
3 de Diciembre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (05.DIC.2006)
El Rusia-Argentina ha tenido cosas curiosas. Un equipo, Argentina, en el que no se habla la mitad con la otra mitad por problemas de alineación. Un capitán ruso, que tiene más o menos la edad y la tipología de Yeltsin, al que nadie le hace ni caso; es como si no estuviera, como si no sirviera ni para dar las toallas y el agua, alguien totalmente ignorado por los jugadores. Un jugador, Safin (por cierto, ¿no hay nadie que le aconseje que se afeite?) que ha estado tres días con una cara de cabreo, aún ganando, que no la firmaría ni el mismísimo Adriansens ni Miguel Sanz en precampaña. Una superficie en la que la pelota no bota, simplemente es escupida, y que se asemeja más a una pista de hielo que a una de tenis. Y un sistema de consulta, el Ojo de Halcón, que esperemos lo hayan visto los viejecitos de la FIFA y reaccionen.
Confieso que he sentido tristeza al ver perder de esta forma a Argentina. Argentina es un país que tenía hambre de títulos desde que se jubilaron Guillermo Vilas y José Luis Clerc. Y es que, de pronto, han aparecido en los Rankings ATP una serie de jugadores que expresan claramente el buen momento que atraviesan. En la última clasificación (27:NOV.06) hay nueve jugadores argentinos en los 100 primeros puestos. Y, además, tienen más allá del 100 a jugadores en horas bajas que remontarán, como Coria, Cañas o Zabaleta.
Y además, uno piensa que Argentina, que es un país vibrante en las alegrías y en las penas, necesitaba la victoria. Los ciudadanos argentinos han padecido tantas desgracias en los últimos años, que hace pensar que, por lo menos, se podrían haber alimentado temporalmente de un éxito propio, algo que no les hubiera podido arrebatar ni políticos, ni militares, ni banqueros. Algo con lo que poder alimentar su orgullo.
En la Davis Cup 2007, es probable un enfrentamiento España-Argentina en semifinales y, a buen seguro, cambiará todo la puesta en escena que hemos visto en la final de este año. Viendo las cosas tal y como son, el equipo español, aunque lo fue en otros tiempos, no es un equipo dividido; todo lo contrario. Tampoco Emilio Sánchez Vicario tiene la tipología ni la edad de Yeltsin y, además, los jugadores le miran a los ojos. Y Nadal no tiene el carácter de Adriansens ni de los políticos nerviosos. Y los argentinos que hagan lo que puedan.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
3 de Diciembre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (05.DIC.2006)
martes, 14 de noviembre de 2006
LAS CHICAS
Confieso que hice el ridículo. Corría el año 84 y yo había fichado, como entrenador, por un club de Málaga y aquel año se celebraba en Puente Romano el Campeonato de España absoluto femenino. Le convencí a una persona por entonces muy querida de ir a ver las semifinales. Todo colaboró al desastre, porque la noche anterior no paró de llover, la pista estaba muy blanda, la pelota pesaba un montón, estábamos a nivel del mar y, sobre todo, el nivel era el que era. Por aquel entonces dominaba el tenis español Carmen Perea, malagueña, nueve veces campeona de España, una persona encantadora, pero una jugadora que, a duras penas, pasaba una previa cuando salía a jugar el Circuito Internacional. El caso es que después de cantar a mi compañera las excelencias de las mujeres y el tenis, el espectáculo fue, simplemente, patético. Y no me quedó más remedio que, tras quince inacabables minutos, cambiar de planes y, casi colorado, pasear por Marbella intentando olvidar todo lo que oliera a tenis.
En veinte años, el tenis femenino ha evolucionado de tal forma que ahora nos podríamos plantear lo que entonces, en algunas ocasiones, era implanteable: ir a ver a las chicas en vez de a los chicos. El tenis femenino tiene técnica, tiene velocidad, tiene fuerza, es táctico y, además, tiene una puesta en escena que no tiene nada que envidiar al tenis masculino.
El Master femenino de Madrid ha tenido todos los ingredientes, pero el que se lleva la palma es el más importante, el nivel. El poderío técnico que atesoran las jugadoras de ahora era algo, simplemente, impensable hace años. Las chicas juegan ahora, de alguna manera aunque no totalmente, como los chicos, Las chicas aceleran su raqueta al máximo para transmitir la mayor velocidad a la pelota, juegan paralelo, cruzado, largo, corto, sacan a nosecuántos por hora, volean, se la juegan en cuanto pueden y además… tienen unos cuerpos estupendos.
Todo esto faltaba en Puente Romano el año 84. Y no precisamente porque hubiera llovido la noche anterior y la pista estuviera blanda y la pelota pesara y estuviéramos a nivel del mar y todo eso, sino porque el tenis femenino ha dado un vuelco que muchos deportes lo quisieran para sí. Es como si fueran dos deportes diferentes. Y uno piensa que, al margen de los cuerpos estupendos, lo son.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
14 de Noviembre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (15.NOV.2006)
En veinte años, el tenis femenino ha evolucionado de tal forma que ahora nos podríamos plantear lo que entonces, en algunas ocasiones, era implanteable: ir a ver a las chicas en vez de a los chicos. El tenis femenino tiene técnica, tiene velocidad, tiene fuerza, es táctico y, además, tiene una puesta en escena que no tiene nada que envidiar al tenis masculino.
El Master femenino de Madrid ha tenido todos los ingredientes, pero el que se lleva la palma es el más importante, el nivel. El poderío técnico que atesoran las jugadoras de ahora era algo, simplemente, impensable hace años. Las chicas juegan ahora, de alguna manera aunque no totalmente, como los chicos, Las chicas aceleran su raqueta al máximo para transmitir la mayor velocidad a la pelota, juegan paralelo, cruzado, largo, corto, sacan a nosecuántos por hora, volean, se la juegan en cuanto pueden y además… tienen unos cuerpos estupendos.
Todo esto faltaba en Puente Romano el año 84. Y no precisamente porque hubiera llovido la noche anterior y la pista estuviera blanda y la pelota pesara y estuviéramos a nivel del mar y todo eso, sino porque el tenis femenino ha dado un vuelco que muchos deportes lo quisieran para sí. Es como si fueran dos deportes diferentes. Y uno piensa que, al margen de los cuerpos estupendos, lo son.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
14 de Noviembre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (15.NOV.2006)
lunes, 23 de octubre de 2006
FEDERER-NADAL, SEGÚN CONNORS
Jimmy Connors, que lo fue todo en el mundo del tenis, establecía el otro día la diferencia entre los dos monstruos del tenis mundial actual. Decía que Federer es la perfección y tenía toda la razón, porque es el Sampras de este tiempo. Un hombre con todo lo que tiene el artista auténtico en el escenario de la pista, en el escaparate universal donde hay que demostrar lo que realmente eres, o sea, lo que has aprendido en la vida, desde lo técnico hasta lo humano. Y decía el americano que Nadal es un hombre que emociona. También es verdad. Nadal es un atleta que transmite unas sensaciones extrañas a quien le ve dejar la vida en cada momento. Parece como si cada punto fuera el último punto de su vida, y eso tiene mucho mérito.
Federer ha ganado en Madrid sin perder un set en todo el torneo. Su calidad técnica es algo que asusta. Uno recuerda la perfección competitiva de Mónica Seles, antes del atentado que tiró por los suelos su carrera, y lo compara porque parecía que nadie podría destronar a una jugadora que jugaba sus dos golpes de fondo a dos manos y que tenía tal fuerza física y mental que daba la impresión de que intentaba asesinar a su contraria en cada golpe. Federer sólo se parece a la Seles en su facilidad para ganar a todo lo que se le pone delante.
La gente sigue intentando comparar a Nadal y Federer como si fuera tan fácil. El mallorquín es un jugador con limitaciones, al menos hasta el momento. Basa en su físico (especialmente en su tren superior) lo que le da esa velocidad tremenda a la pelota y al efecto que ésta toma al salir de su cordaje para arrollar a un contrario que tan sólo quiere devolver esa cosa amarilla como puede. Y Federer es la calidad por encima de todo. No tiene agujeros, no baja su rendimiento en ningún momento, parece como si no sufriera nunca y, además, no transmite ni frío ni calor, no sabemos si porque no lo padece o porque nos oculta todo detrás de esas cejas tan juntas y esa boca tan rara. No se puede comparar. Y lo siento por los aficionados españoles que vibran con Nadal y quieren pensar que lo suyo es lo mejor. Lo siento, créanme. Federer es el número uno indiscutible. Otra cosa es que en ciertos momentos, en cierta superficie y en ciertas circunstancias, Nadal se ponga por encima. No utilicemos el patrioterismo para juzgar el nivel.
Federer y Nadal, Nadal y Federer están en el Circuito, como decía Connors, para lo que están, cada uno en su sitio y aportando a la grada lo que cada uno sabe hacer. Y lo que aportan, ni más ni menos y hablando de dos deportistas que rozan la perfección, es eso, uno la perfección y el otro la posibilidad de llegar a emocionar.
Connors, que es uno de los sabios del tenis de siempre, aportó al mundo el mejor tenis en sus momentos de gloria. Ahora aporta su cordura, juzgando a los dos quasiperfectos, y dejando su sello en una entrevista que, no nos olvidemos, se celebró en Madrid.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
23 de octubre de 2006
Publicado en Diariod de Noticias (27.OCT.2006)
Federer ha ganado en Madrid sin perder un set en todo el torneo. Su calidad técnica es algo que asusta. Uno recuerda la perfección competitiva de Mónica Seles, antes del atentado que tiró por los suelos su carrera, y lo compara porque parecía que nadie podría destronar a una jugadora que jugaba sus dos golpes de fondo a dos manos y que tenía tal fuerza física y mental que daba la impresión de que intentaba asesinar a su contraria en cada golpe. Federer sólo se parece a la Seles en su facilidad para ganar a todo lo que se le pone delante.
La gente sigue intentando comparar a Nadal y Federer como si fuera tan fácil. El mallorquín es un jugador con limitaciones, al menos hasta el momento. Basa en su físico (especialmente en su tren superior) lo que le da esa velocidad tremenda a la pelota y al efecto que ésta toma al salir de su cordaje para arrollar a un contrario que tan sólo quiere devolver esa cosa amarilla como puede. Y Federer es la calidad por encima de todo. No tiene agujeros, no baja su rendimiento en ningún momento, parece como si no sufriera nunca y, además, no transmite ni frío ni calor, no sabemos si porque no lo padece o porque nos oculta todo detrás de esas cejas tan juntas y esa boca tan rara. No se puede comparar. Y lo siento por los aficionados españoles que vibran con Nadal y quieren pensar que lo suyo es lo mejor. Lo siento, créanme. Federer es el número uno indiscutible. Otra cosa es que en ciertos momentos, en cierta superficie y en ciertas circunstancias, Nadal se ponga por encima. No utilicemos el patrioterismo para juzgar el nivel.
Federer y Nadal, Nadal y Federer están en el Circuito, como decía Connors, para lo que están, cada uno en su sitio y aportando a la grada lo que cada uno sabe hacer. Y lo que aportan, ni más ni menos y hablando de dos deportistas que rozan la perfección, es eso, uno la perfección y el otro la posibilidad de llegar a emocionar.
Connors, que es uno de los sabios del tenis de siempre, aportó al mundo el mejor tenis en sus momentos de gloria. Ahora aporta su cordura, juzgando a los dos quasiperfectos, y dejando su sello en una entrevista que, no nos olvidemos, se celebró en Madrid.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
23 de octubre de 2006
Publicado en Diariod de Noticias (27.OCT.2006)
sábado, 21 de octubre de 2006
EL SEÑOR GOÑI
Uno llega a dudar de si realmente aquello de “nadie es imprescindible” es cierto o no. En los clubs deportivos de los años sesenta había personajes que rompían ese dicho de forma demoledora porque eran todo dentro de un recinto en el que sólo se exigía que las piscinas tuvieran agua y que el bar no fuera muy caro. El conserje, esa figura que, desgraciadamente, va desapareciendo, era quien mandaba, gritaba, exigía, aconsejaba, recibía, despedía, pagaba, llamaba, vigilaba, en fin, era como una plantilla entera dentro de un solo cuerpo. ¿Cómo iba a pensar un conserje de aquellos que a la vuelta de unos pocos años iba a haber asesores, directores, comités de empresa, especialistas en comunicación, encargados de riesgos laborales y mucho más?
Parece que Jesús Goñi, el señor Goñi, se ha ido para siempre. Y digo parece porque los que ya no vamos a cumplir los cuarenta lo tenemos tan mitificado que es difícil separar rincones e historias del Club Tenis Pamplona de la figura de Jesús Goñi, el señor Goñi. Y es que este hombre, que se incorporó al Club el año 50, lo fue todo. Sí, sí, todo. Comenzó su carrera como conserje de los de antes, o sea, viviendo dentro del Club; luego fue jefe de personal, aunque no hacía falta nombramiento porque siempre fue, de una manera u otra, el jefe. Más tarde pasó a Director Deportivo y, al final, a Gerente. Toda una trayectoria.
Jesús Goñi, el señor Goñi, era un poco Caravinagre, la verdad. Gritaba a todas horas y se cabreaba hasta con su sombra. Era la faceta más conocida de este personaje. Pero los muchos que tuvimos el privilegio de conocerle de cerca disfrutamos de él como del mejor de los amigos. Un jugador de principio de los 70 decía siempre que el señor Goñi no era el Director Deportivo, sino el padre deportivo. Y es que, a parte de todas las facetas antedichas, Jesús Goñi, el señor Goñi, nos aconsejaba a pie de pista a los infantiles como si de un capitán de Copa Davis se tratara, nos acompañaba cuando jugábamos fuera de Pamplona, nos encordaba las raquetas y nos cobraba de vez en cuando, nos enseñaba a mentir en el mus, nos mimaba, nos quería… Como digo, un privilegio.
Jesús Goñi, el señor Goñi, el último conserje, el último hombre-todo, se ha ido a descansar. Pues que descanses, Jesús; y que, si como dicen muchos, hay algo después de esto, nos veamos, si es posible, con una raqueta en la mano.
Agur, señor Goñi.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador del Club Tenis Pamplona
21 de octubre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (22.OCT.2006)
Parece que Jesús Goñi, el señor Goñi, se ha ido para siempre. Y digo parece porque los que ya no vamos a cumplir los cuarenta lo tenemos tan mitificado que es difícil separar rincones e historias del Club Tenis Pamplona de la figura de Jesús Goñi, el señor Goñi. Y es que este hombre, que se incorporó al Club el año 50, lo fue todo. Sí, sí, todo. Comenzó su carrera como conserje de los de antes, o sea, viviendo dentro del Club; luego fue jefe de personal, aunque no hacía falta nombramiento porque siempre fue, de una manera u otra, el jefe. Más tarde pasó a Director Deportivo y, al final, a Gerente. Toda una trayectoria.
Jesús Goñi, el señor Goñi, era un poco Caravinagre, la verdad. Gritaba a todas horas y se cabreaba hasta con su sombra. Era la faceta más conocida de este personaje. Pero los muchos que tuvimos el privilegio de conocerle de cerca disfrutamos de él como del mejor de los amigos. Un jugador de principio de los 70 decía siempre que el señor Goñi no era el Director Deportivo, sino el padre deportivo. Y es que, a parte de todas las facetas antedichas, Jesús Goñi, el señor Goñi, nos aconsejaba a pie de pista a los infantiles como si de un capitán de Copa Davis se tratara, nos acompañaba cuando jugábamos fuera de Pamplona, nos encordaba las raquetas y nos cobraba de vez en cuando, nos enseñaba a mentir en el mus, nos mimaba, nos quería… Como digo, un privilegio.
Jesús Goñi, el señor Goñi, el último conserje, el último hombre-todo, se ha ido a descansar. Pues que descanses, Jesús; y que, si como dicen muchos, hay algo después de esto, nos veamos, si es posible, con una raqueta en la mano.
Agur, señor Goñi.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador del Club Tenis Pamplona
21 de octubre de 2006
Publicado en Diario de Noticias (22.OCT.2006)
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