En esta sociedad actual estamos acostumbrándonos peligrosamente a generalizar y eso no es bueno. Ni todos los farmacéuticos se hinchan de ganar dinero, ni todos los que van a misa son buenos, ni todos los moros llegan hasta aquí en patera. Hay que hablar con propiedad y, sobre todo, con datos; pero hablamos por hablar y metemos la pata cuando, por desconocimiento o vagancia, queremos introducir a todo un colectivo en el mismo carro. Las personas, los profesionales, los ciudadanos, forman los colectivos, pero por ello no dejan de ser personas individuales con sus virtudes, defectos, filias y fobias.
En el mundo del periodismo deportivo y más concretamente en el “deportivo-futbolero”, nos estamos acostumbrando a lo que no debiéramos, a generalizar, debido a que el idioma se está utilizando mal y, además, por casi todos los que toman el micrófono o el bolígrafo y se dedican a cantar y a contar lo que pasa en el mundo de los millonarios en gayumbos. Generalizamos porque son muchos los que practican el deporte de hablar mal en el Deporte. No hay que generalizar, pero hay que decir bien alto que poco a poco se han ido creando expresiones que se van quedando porque rompen con la sencillez de un deporte que nunca debiera ser pasto de los poetas sino de los deportistas. Los Valdano, Lillo y compañía han querido rodear al fútbol de una aureola intelectual cuando ellos mismos saben que el futbolista, por lo general, no pasa de leer el Marca. Y los periodistas les han seguido.
El periodista futbolero habla por lo general mal y de esto quiero hacer algún comentario, partiendo de la base de que quien suscribe no lo hace bien, por la sencilla razón de que no vive de escribir.
Ejemplos hay a patadas (y nunca mejor dicho) pero hay algunos que llaman la atención por su necedad y, sobre todo, por su originalidad. Cuando conectan en el Carrusel Deportivo de cualquier radio (sí, sí, ya sé que el Carrusel Deportivo es de la SER, pero se ha convertido en expresión) y el periodista, o lo que sea, asegura que en el minuto quince de la segunda parte el marcador permanece inalterable, me dan ganas de llamarle simplemente burro, porque un periodista debería saber que inalterable es aquello que no se puede alterar y un marcador, a no ser que el partido haya finalizado, siempre se puede alterar. Se debería decir, en todo caso, inalterado. Para llegar a esta conclusión no hay que estudiar cinco años. Pero no es el único ejemplo.
¿No ha oído usted eso de “la sociedad” que forman en la banda Pérez y García? ¿Quién ha inventado esto? ¿A qué sociedad se refiere, anónima, limitada, irregular? ¡Qué forma de complicar las cosas, cuando todo es tan sencillo! Es más fácil hablar en el sentido de que Pérez y García se llevan muy bien y que juntos juegan fenomenal y dejarse de milongas de poeta barato.
También el sexo queda reflejado por algunos periodistas. Parece ser que los laterales (los defensas de los lados izquierdo y derecho para los que no están puestos en tan transcendental tema) son más machos que los extremos (los delanteros de los lados). Y es que, cuando coge el balón el delantero, es el extremo izquierda o derecha, no izquierdo o derecho. Ya sé que puede sobreentenderse que se refiere al extremo de la izquierda o de la derecha. Pero, ¿por qué no tiene el mismo tratamiento que el defensa, que siempre es lateral derecho o izquierdo? ¿Qué ha hecho el delantero para ser más afeminado, cuando realmente es el que más golpes recibe y más debe dar la cara? ¿Llegarán los padres a exigir a los entrenadores que coloquen a sus hijos de laterales para no poner en duda su hombría?
Hay ocasiones en que las barbaridades son como ésta: ”El árbitro perjudicó al equipo visitante pero no influyó en el marcador”. Esto sí que es difícil de hacer. ¡Y no digamos de entender! ¿Cómo se puede perjudicar a un equipo sin influir de ninguna manera en lo que busca el equipo? ¿Alguien entiende que las tarjetas injustas, los penaltis injustos, las faltas al borde del área injustas, las expulsiones injustas, los offside injustos, los ... no influyan en el marcador? Pues hay periodistas que aseguran que sí.
Bueno, y ya no digamos cuando el dibujo técnico entra en el estadio. Resulta que el juego se divide en horizontal y vertical. Para usted, sí, sí, para usted señora, que no tiene ni idea de fútbol aunque, como no es sorda, ya sabe que Figo es un pesetero y que el Depor tiene muchos negros, pues sí, para usted el juego vertical será cuando el balón va hacia arriba, o sea, hacia el cielo, es decir en vertical; y el horizontal será el que hace que el balón vaya a ras de suelo, o sea, horizontal, ¿no? Pues no. Usted no tiene ni idea, porque debe saber que el juego horizontal es el que va de lado a lado del campo, es decir, el que se juega entre los laterales machos o entre los extremos dudosos. Y el vertical es aquel que discurre entre una portería y la otra pero a toda leche. No, no ponga esa cara de boba porque esto es así.
Ah! Y hablando de la portería, la gran mayoría de los periodistas nos intentan convencer de que la portería no es como la del patio del colegio ni la de la foto del lunes. No. La portería, y esto se debe ver mejor de cerca, se compone de dos postes laterales y varios postes en la parte alta, a cuyo conjunto (el de la parte alta) le llaman larguero. Dice el de la tele al comenzar la alineación: “Cañizares bajo los palos”. ¿Bajo qué palos? ¿Cuántos palos tiene la parte alta de la portería? ¿Tenemos tan mala vista los que no somos periodistas? Desde lejos parece que hay sólo un palo horizontal, pero eso habrá que verlo in situ, aunque para eso habrá que ganar una liga o ascender otra vez, porque si no no se puede pisar el campo ya que los futbolistas son muy delicados y tienen que tener todo a punto para hacer juego horizontal o vertical, para que cuando se tire al suelo el de debajo de los palos no se haga daño y para que tanto los laterales machos como los extremos afeminados hagan lo posible por que el marcador no permanezca tantos minutos inalterable. Todo esto bajo el mandato autoritario de quien aún perjudicando mucho, mucho, mucho a un equipo (generalmente el débil), no influya para nada, nada, nada en la victoria del otro equipo (generalmente el poderoso).
Josemari Sexmilo
Publicado en Diario de Noticias
Noviembre 2000
Tennisbat sólo pretende archivar las opiniones de Josemari Sexmilo sobre el mundo del Tenis mundial, nacional y local. El autor, Entrenador Nacional de Tenis, agradece a quienes acceden al blog para escuchar a este Técnico con el fin de aprender un poco más sobre esta disciplina deportiva o, simplemente, para entretenerse. A todos, gracias.
miércoles, 1 de noviembre de 2000
sábado, 13 de mayo de 2000
KINTXO
En infinidad de ocasiones, la oportunidad de mejorar pasa por delante de nuestras narices y no nos damos cuenta. Hay veces en las que podemos aprender de lo cercano y no hay forma de exprimir aquello tan bueno y tan positivo que tenemos tan a mano. En el Deporte, lo bueno y positivo no es ganar y ser famoso y firmar autógrafos y todo eso, sino ser un ejemplo para los que vienen detrás. Es el verdadero triunfo del deportista, un triunfo que no reporta nada económico y que no se puede rentabilizar, pero que es la victoria más generosa.
Joaquín Ancín (Pamplona, 14.Junio.1966) Kintxo, es esa oportunidad de mejorar, porque es el ejemplo que muchos debieran seguir o, al menos, intentarlo. No se deberían perder este tipo de personajes en los clubs. Kintxo, tenista, Físico, monitor, directivo, hijo, marido, amigo, es un lujo para un club como el nuestro y más en los tiempos que corren, unos tiempos en los que las conductas van más por el egoísmo que por servir a los demás y el interés de todos. Kintxo es la fidelidad en persona y lo ha demostrado a través de los muchos años de titular y reserva en nuestro equipo. Ha conocido todo lo que se puede conocer en un Club de las características del nuestro, años en tercera categoría nacional, ascensos, descensos, varios entrenadores, títulos y hasta una convocatoria del equipo nacional.
Kintxo fue uno de los pocos jugadores que tuvo la osadía, allá por el año 80, de meter el morro donde sólo lo metían catalanes, valencianos y madrileños. Llegó a semifinales en el Campeonato de España infantil y fue seleccionado para jugar con el equipo español de la categoría. A continuación tuvo la oportunidad de entrenar en la Escuela Nacional de Barcelona por medio de una beca en la Residencia Blume, pero renunció a ella haciendo gala de una madurez impropia de su edad. Aún se recuerda en el club la anécdota de Kintxo en la radio. El periodista de turno no daba crédito a lo que estaba escuchando, cuando un niño de catorce años le decía que prefería quedarse en casa renunciando a la beca para entrenar con los mejores del país. En ese momento el locutor le quiso tocar la fibra frágil de la fama y le dijo: “Pero, hombre, ¿no te gustaría ser un Orantes o Higueras o Santana?”, a lo que nuestro amigo contestó: “Bueno, tampoco está mal ser Kintxo Ancín” Catorce años tenía la criatura.
En estos momentos es el referente de nuestro equipo, aunque no es el único que nos sirve. Ahí hay gente como J.P. Garayoa, Toño Esparza, Fermín Lizarraga, María Garai, Cristina Sanz y un largo etcétera que sirven o han servido de ejemplo en ese escaparate que forman los equipos absolutos. Cuando salta uno de estos jugadores a la pista para defender un punto del equipo, no se debe valorar sólo la victoria o la derrota sino la actitud. El niño, el joven, el aficionado, el directivo, todos, pero sobre todo el niño, debe ver en un jugador como Kintxo la aspiración de llegar a ser como él, un hombre con una capacidad de entrega impresionante, con una generosidad pasmosa y con una facilidad fuera de lo común para ser siempre el compañero que todos desean.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
Joaquín Ancín (Pamplona, 14.Junio.1966) Kintxo, es esa oportunidad de mejorar, porque es el ejemplo que muchos debieran seguir o, al menos, intentarlo. No se deberían perder este tipo de personajes en los clubs. Kintxo, tenista, Físico, monitor, directivo, hijo, marido, amigo, es un lujo para un club como el nuestro y más en los tiempos que corren, unos tiempos en los que las conductas van más por el egoísmo que por servir a los demás y el interés de todos. Kintxo es la fidelidad en persona y lo ha demostrado a través de los muchos años de titular y reserva en nuestro equipo. Ha conocido todo lo que se puede conocer en un Club de las características del nuestro, años en tercera categoría nacional, ascensos, descensos, varios entrenadores, títulos y hasta una convocatoria del equipo nacional.
Kintxo fue uno de los pocos jugadores que tuvo la osadía, allá por el año 80, de meter el morro donde sólo lo metían catalanes, valencianos y madrileños. Llegó a semifinales en el Campeonato de España infantil y fue seleccionado para jugar con el equipo español de la categoría. A continuación tuvo la oportunidad de entrenar en la Escuela Nacional de Barcelona por medio de una beca en la Residencia Blume, pero renunció a ella haciendo gala de una madurez impropia de su edad. Aún se recuerda en el club la anécdota de Kintxo en la radio. El periodista de turno no daba crédito a lo que estaba escuchando, cuando un niño de catorce años le decía que prefería quedarse en casa renunciando a la beca para entrenar con los mejores del país. En ese momento el locutor le quiso tocar la fibra frágil de la fama y le dijo: “Pero, hombre, ¿no te gustaría ser un Orantes o Higueras o Santana?”, a lo que nuestro amigo contestó: “Bueno, tampoco está mal ser Kintxo Ancín” Catorce años tenía la criatura.
En estos momentos es el referente de nuestro equipo, aunque no es el único que nos sirve. Ahí hay gente como J.P. Garayoa, Toño Esparza, Fermín Lizarraga, María Garai, Cristina Sanz y un largo etcétera que sirven o han servido de ejemplo en ese escaparate que forman los equipos absolutos. Cuando salta uno de estos jugadores a la pista para defender un punto del equipo, no se debe valorar sólo la victoria o la derrota sino la actitud. El niño, el joven, el aficionado, el directivo, todos, pero sobre todo el niño, debe ver en un jugador como Kintxo la aspiración de llegar a ser como él, un hombre con una capacidad de entrega impresionante, con una generosidad pasmosa y con una facilidad fuera de lo común para ser siempre el compañero que todos desean.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
jueves, 26 de noviembre de 1998
NUEVA NORMA EN EL TENIS: NO AD
El Tenis es uno de esos deportes en los que la tradición manda sobre todo lo demás. Es tan tradicional que roza con el inmovilismo, pareciéndose al fútbol y a todo ese tipo de juegos y deportes “de toda la vida” que para cambiar una regla, por muy lógica que sea, se tarda una eternidad en hacer pruebas y dar el paso definitivo. No es fácil elaborar nuevas reglas en donde todo funciona bien y el espectáculo y el negocio están garantizados. El Tenis gusta, las pistas se llenan a diario, las escuelas tienen cada vez más alumnos, las gradas rebosan, las televisiones no dejan de retransmitir, los sponsors valoran positivamente sus inversiones y, en fin, miles y miles de personas viven, algunas muy bien, de todo este montaje. Y si todo está bien ¿por qué cambiar las reglas?
Hace ya más de veinte años se dio el primer paso de cara a racionalizar la duración de un deporte en el que el protagonista, el jugador, no sabe habitualmente ni a qué hora va a empezar su partido ni, por supuesto, cuando va a acabar. Unicamente quien juega en el primer turno de la jornada sabe la hora de comienzo; los demás ni eso. El invento del “tie-break” entró en la historia como algo altamente positivo y el tiempo ha dado la razón a quienes lo confeccionaron y a aquéllos que desde el primer momento lo apoyaron. Se acabó aquello de los sets maratonianos con resultados como 11-9 ó 13-11. Y fue tan positivo que, si la forma de empezar fue cediendo la iniciativa de aplicar o no la regla a los comités organizadores, en la actualidad los dos primeros sets (en partidos al mejor de tres) o los cuatro primeros (en partidos al mejor de cinco), se juegan obligatoriamente con tie-break en caso de empate a seis juegos. El set definitivo queda a expensas de lo que decida la organización, aunque se puede intuir que se impondrá también aquí.
Ahora la “revolución” parece mayor, intentando acortar o, mejor dicho, limitar, la duración de cada juego. El texto oficial dice lo siguiente:
En todos los juegos (excepto el tie-break), al llegar a 40 iguales, se jugará un solo punto para decidir el ganador del juego. El restador escogerá en qué lado de la pista (derecha o izquierda) quiere recibir el saque. De esta manera desaparece el concepto de “ventaja”.
La norma NO AD (en inglés, no advantages, sin ventajas) se está aplicando en la ATP (circuitos satélites), Federación Internacional y Federación Europea en varias competiciones juveniles y absolutas. Por ello, la Federación Española ha aprobado utilizar el sistema en todos los campeonatos nacionales de 1999 a nivel alevín, infantil, cadete y junior. De lo que se trata es de abrir un debate a todos los niveles para ver si realmente es interesante y encaja en lo que es el Tenis actual. Parece ser que las primeras opiniones de técnicos y jugadores son bastante favorables y eso pesará mucho de cara a que se imponga la norma en todas las competiciones internacionales.
En caso de que la norma progrese, algo cambiará en el Tenis. La condición física seguirá teniendo un papel protagonista pero menos, porque los torneos, aunque sigan siendo muy duros, limitarán a siete puntos el máximo de cada juego y eso debe notarse. A nivel táctico, la elección del lado de saque en el 40-40 hará que aparezcan especialistas de un lado u otro y que tome relevancia la condición de zurdo o diestro. Y a nivel psicológico … los psicólogos valorarán las ventajas o inconvenientes que comporta el jugarse un juego importante en un solo saque o resto, pero está claro que aquí también cambiará algo.
Sólo el tiempo dará o quitará razones, pero lo que está claro es que, si este cambio progresa, quienes van a ganar van a ser las televisiones, porque son medios que requieren unos límites horarios aproximados por todo el dinero que comporta cualquier evento televisado, y los organizadores de los torneos por razones parecidas. Es posible que estrenemos el año 2000 con la norma NO AD asentada en el Reglamento y utilizada a todos los niveles y en todos los países. Es lo lógico y lo razonable.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
Hace ya más de veinte años se dio el primer paso de cara a racionalizar la duración de un deporte en el que el protagonista, el jugador, no sabe habitualmente ni a qué hora va a empezar su partido ni, por supuesto, cuando va a acabar. Unicamente quien juega en el primer turno de la jornada sabe la hora de comienzo; los demás ni eso. El invento del “tie-break” entró en la historia como algo altamente positivo y el tiempo ha dado la razón a quienes lo confeccionaron y a aquéllos que desde el primer momento lo apoyaron. Se acabó aquello de los sets maratonianos con resultados como 11-9 ó 13-11. Y fue tan positivo que, si la forma de empezar fue cediendo la iniciativa de aplicar o no la regla a los comités organizadores, en la actualidad los dos primeros sets (en partidos al mejor de tres) o los cuatro primeros (en partidos al mejor de cinco), se juegan obligatoriamente con tie-break en caso de empate a seis juegos. El set definitivo queda a expensas de lo que decida la organización, aunque se puede intuir que se impondrá también aquí.
Ahora la “revolución” parece mayor, intentando acortar o, mejor dicho, limitar, la duración de cada juego. El texto oficial dice lo siguiente:
En todos los juegos (excepto el tie-break), al llegar a 40 iguales, se jugará un solo punto para decidir el ganador del juego. El restador escogerá en qué lado de la pista (derecha o izquierda) quiere recibir el saque. De esta manera desaparece el concepto de “ventaja”.
La norma NO AD (en inglés, no advantages, sin ventajas) se está aplicando en la ATP (circuitos satélites), Federación Internacional y Federación Europea en varias competiciones juveniles y absolutas. Por ello, la Federación Española ha aprobado utilizar el sistema en todos los campeonatos nacionales de 1999 a nivel alevín, infantil, cadete y junior. De lo que se trata es de abrir un debate a todos los niveles para ver si realmente es interesante y encaja en lo que es el Tenis actual. Parece ser que las primeras opiniones de técnicos y jugadores son bastante favorables y eso pesará mucho de cara a que se imponga la norma en todas las competiciones internacionales.
En caso de que la norma progrese, algo cambiará en el Tenis. La condición física seguirá teniendo un papel protagonista pero menos, porque los torneos, aunque sigan siendo muy duros, limitarán a siete puntos el máximo de cada juego y eso debe notarse. A nivel táctico, la elección del lado de saque en el 40-40 hará que aparezcan especialistas de un lado u otro y que tome relevancia la condición de zurdo o diestro. Y a nivel psicológico … los psicólogos valorarán las ventajas o inconvenientes que comporta el jugarse un juego importante en un solo saque o resto, pero está claro que aquí también cambiará algo.
Sólo el tiempo dará o quitará razones, pero lo que está claro es que, si este cambio progresa, quienes van a ganar van a ser las televisiones, porque son medios que requieren unos límites horarios aproximados por todo el dinero que comporta cualquier evento televisado, y los organizadores de los torneos por razones parecidas. Es posible que estrenemos el año 2000 con la norma NO AD asentada en el Reglamento y utilizada a todos los niveles y en todos los países. Es lo lógico y lo razonable.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
sábado, 1 de agosto de 1998
UNA REFLEXION SOBRE EL DOPING
Si hay que empezar por algo tremendamente positivo, podríamos decir que todo el tema del doping que se ha dado en el Tour de Francia debe ser el punto de partida para un debate que siempre estaba a punto de aparecer a todos los niveles pero que nunca acababa de plantearse por no sabemos qué intereses. La justicia francesa lo habrá hecho bien, mal o regular, pero lo que hay que agradecerle (y la historia lo reconocerá) es que ha metido el dedo en la llaga, aunque bien es verdad que ha llegado a tocar hueso. Quizá se han pasado, como aseguran los ciclistas, médicos y directores; quizá la primera vez no debiera haber existido una actitud tan agresiva en las autoridades; quizá se pudiera haber hecho todo de otra forma, pero quizá, también, estamos ante un mundo de locos en donde nadie ve más allá de sus narices y el triunfo de hoy se sobrevalora, aunque mañana y como consecuencia aparezcan problemas insalvables.
¿Por qué el deportista se dopa? ¿Quién ayuda a doparse al deportista? ¿Hay alguien que obliga al deportista a doparse? Son preguntas que sólo tienen respuesta en el entorno de los deportistas de élite y sus séquitos. Sólo ellos pueden entrar en ese terreno aunque todos tenemos nuestra opinión. El hombre de la calle opina pero no tiene ni idea de lo que se cuece ahí dentro, aunque sospecha cuando analiza lo que ven sus ojos. Y la conclusión que debe sacar al final es que no es ni normal ni natural que humanos como los que vemos en las tiendas, en el ambulatorio o en la parada del autobús sean capaces de alcanzar lo que luego vemos que alcanzan. Ahí se empieza a intuir que hay gato encerrado. Esas tres preguntas tienen tres respuestas totalmente lógicas: el deportista se dopa porque quiere alcanzar el nivel al que no llega con el entrenamiento, al deportista le ayuda a tomar sustancias peligrosas su médico y su entrenador y le obliga, de alguna manera, a doparse todo su entorno, incluído su sponsor.
Lo que demuestran estas respuestas es que todos esos personajes están en el mismo barco y tienen que hacer lo posible por llegar a puerto en la mejor posición sin tener en cuenta que por correr de esa forma quizá pasado mañana se rompa el timón, el motor o, quién sabe, el barco entero. Es lógico que el deportista se preste a este tipo de prácticas porque el más interesado en el triunfo es él y porque todas las horas de entrenamiento, de sacrificio individual y, a veces, de juventud desaprovechada, no pueden acabar en un octavo puesto: el objetivo es ser el primero. Por eso, en ocasiones, el deportista es responsable porque tiene conocimiento de que está aportando a su organismo algo que no es natural, es decir, algo que no lo da el entrenamiento deportivo. Otras veces, y las hay, el deportista es engañado por quien se puede ver beneficiado por sus triunfos y cae en la práctica prohibida sin saberlo. Y en ocasiones, el protagonista de esta película, el atleta, se deja engañar, intentando pasar la responsabilidad a otros y basando su defensa en el desconocimiento.
Dentro del debate sobre el doping, habría que analizar algo muy importante, algo de lo que no se habla habitualmente cuando sale el tema: ¿cómo sería el deporte si no existiera el doping? La respuesta, como casi todo en esta vida, es opinable. Seguramente la respuesta lógica sería decir que todo sería más aburrido porque bajaría sensiblemente el nivel en todos los deportes . Sin embargo no va por ahí la lógica ni mucho menos. Teniendo en cuenta que los aportes energéticos o de otro tipo no generan más que un aumento de la fuerza (máxima, resistencia y/o potencia), deberíamos distinguir los deportes en los que el nivel bajaría ostensiblemente y en los que no lo haría. Deportes como el ciclismo, la natación, la marathon, la halterofilia, es decir, disciplinas en las que la fuerza interviene de manera decisiva, bajaría su nivel en cuanto a marcas, pero es probable que el espectáculo, que, al fin y al cabo, es lo que le interesa a quien paga el mantenimiento del deporte, el espectador, no sufriría variaciones. Sería ridículo pensar que porque en el Tour de Francia se corriera a un promedio de 30 km/h iba a faltar el espectáculo. Lo que mantiene vivo el interés en una prueba de este tipo donde no se valora apenas la técnica individual, es la igualdad entre los atletas y eso seguiría igual.
Tampoco en deportes en los que la técnica tiene una participación fundamental habría demasiados cambios. Las denominadas popularmente sustancias prohibidas no posibilitan que un deportista mejore su técnica individual. Sí que en algunos casos mejorará el gesto técnico al proveerse su músculo de más oxígeno o al tener una muy desarrollada masa muscular, pero nunca hará que un tenista mejore su revés a dos manos, que un jugador de golf calcule mejor su approach o que un jugador de baloncesto logre mejorar su juego de muñeca en los tiros libres.
Estamos en un mundo en el que el dinero ya empieza a mover más montañas que la fe. El dinero lo mueve todo y el dinero ha llegado al Deporte y, lo que es más grave, ha entrado por la puerta grande. De un tiempo a esta parte estamos asistiendo al gran espectáculo del fin del espectáculo. El fútbol (sí, de acuerdo, los estadios están llenos, pero...¿hasta cuándo?) cada vez es más aburrido según la mayoría de los aficionados y parte de culpa la tiene el que se paga hasta por empatar y además, al revés que en el resto de la sociedad de los negocios, quien más cobra es quien menos trabaja, teoría asumida claramente por la grada (“¿cómo va a correr con lo que cobra”?). El ciclismo se basa en el Tour al menos para las figuras, por lo que ir a ver a Ullrich, Pantani o Zulle a la Vuelta a Asturias o la Setmana Catalana es un puro fraude ya que lo único que hacen es prepararse a su manera para la ronda francesa que es el escaparate por el que el resto del año van a cobrar contratos millonarios. El baloncesto nacional enfrenta no sé cuántas veces cada año al Madrid y al Barcelona porque los sponsors mandan y ya no basta con la liga de ida y vuelta. En el tenis se están estudiando fórmulas para que los partidos en pista dura no sean tan rápidos, porque las cadenas de televisión dicen que no es rentable la duración en algunos torneos y los jugadores deben seguir (el espectador es lo de menos) siendo multimillonarios.
Podríamos seguir con infinidad de ejemplos y darle vueltas y vueltas al tema de la economía en el deporte, pero el fondo de la cuestión es el planteamiento de que cada vez el dinero cobra más protagonismo y eso no es bueno, porque una competición deportiva nunca se debería convertir, como se convierten muchas, en una competición de marcas comerciales.
Así pues, el doping, aunque hizo su aparición en el deporte hace muchos años y se ha mantenido como una práctica hasta cierto punto tolerada, ha llegado a colocarse al frente de la actualidad deportiva para enfrentarse en juicio sumarísimo a toda la sociedad, a todo el mundo, a todo aquél que ama el deporte como algo positivo para quien quiera saborearlo. Y por mucho que nos digan unos y otros que nadie toma nada, por mucho que se defiendan unos a otros, hay que ser claro y reconocer de una vez por todas que la realidad es que habitualmente se ingieren sustancias, prohibidas o no, para mejorar el rendimiento deportivo de forma artificial y esto es innegable; como es innegable que doping y dinero van de la mano o, dicho de otra forma, donde hay dinero aparece el doping porque todos los del barco quieren llegar los primeros sea de la forma que sea.
No sabemos hasta dónde vamos a llegar con tan controvertido tema. Lo único claro de momento es que la polémica está servida y que los que cobran por decidir este tipo de cosas (políticos, miembros de comités y demás sujetos de palco y puro), van a tener que trabajar duro para convencer a los que cobran por dar espectáculo (atletas, entrenadores, médicos y sponsors) de que los cuatro únicos productos permitidos para meterse en vena deben ser: trabajo técnico, trabajo táctico, trabajo físico y trabajo mental. Será largo y duro el debate y Dios quiera que al final de éste los que deseamos un Deporte puro y sin intromisiones raras nos acordemos de Filípides cuando, después de recorrer los 42.195 metros del campo de Marathon, le dijo sencillamente a su jefe:”Nenikekamen” (hemos vencido).
JOSE M. SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
(Publicado en Diario de Noticias. Agosto 1998)
¿Por qué el deportista se dopa? ¿Quién ayuda a doparse al deportista? ¿Hay alguien que obliga al deportista a doparse? Son preguntas que sólo tienen respuesta en el entorno de los deportistas de élite y sus séquitos. Sólo ellos pueden entrar en ese terreno aunque todos tenemos nuestra opinión. El hombre de la calle opina pero no tiene ni idea de lo que se cuece ahí dentro, aunque sospecha cuando analiza lo que ven sus ojos. Y la conclusión que debe sacar al final es que no es ni normal ni natural que humanos como los que vemos en las tiendas, en el ambulatorio o en la parada del autobús sean capaces de alcanzar lo que luego vemos que alcanzan. Ahí se empieza a intuir que hay gato encerrado. Esas tres preguntas tienen tres respuestas totalmente lógicas: el deportista se dopa porque quiere alcanzar el nivel al que no llega con el entrenamiento, al deportista le ayuda a tomar sustancias peligrosas su médico y su entrenador y le obliga, de alguna manera, a doparse todo su entorno, incluído su sponsor.
Lo que demuestran estas respuestas es que todos esos personajes están en el mismo barco y tienen que hacer lo posible por llegar a puerto en la mejor posición sin tener en cuenta que por correr de esa forma quizá pasado mañana se rompa el timón, el motor o, quién sabe, el barco entero. Es lógico que el deportista se preste a este tipo de prácticas porque el más interesado en el triunfo es él y porque todas las horas de entrenamiento, de sacrificio individual y, a veces, de juventud desaprovechada, no pueden acabar en un octavo puesto: el objetivo es ser el primero. Por eso, en ocasiones, el deportista es responsable porque tiene conocimiento de que está aportando a su organismo algo que no es natural, es decir, algo que no lo da el entrenamiento deportivo. Otras veces, y las hay, el deportista es engañado por quien se puede ver beneficiado por sus triunfos y cae en la práctica prohibida sin saberlo. Y en ocasiones, el protagonista de esta película, el atleta, se deja engañar, intentando pasar la responsabilidad a otros y basando su defensa en el desconocimiento.
Dentro del debate sobre el doping, habría que analizar algo muy importante, algo de lo que no se habla habitualmente cuando sale el tema: ¿cómo sería el deporte si no existiera el doping? La respuesta, como casi todo en esta vida, es opinable. Seguramente la respuesta lógica sería decir que todo sería más aburrido porque bajaría sensiblemente el nivel en todos los deportes . Sin embargo no va por ahí la lógica ni mucho menos. Teniendo en cuenta que los aportes energéticos o de otro tipo no generan más que un aumento de la fuerza (máxima, resistencia y/o potencia), deberíamos distinguir los deportes en los que el nivel bajaría ostensiblemente y en los que no lo haría. Deportes como el ciclismo, la natación, la marathon, la halterofilia, es decir, disciplinas en las que la fuerza interviene de manera decisiva, bajaría su nivel en cuanto a marcas, pero es probable que el espectáculo, que, al fin y al cabo, es lo que le interesa a quien paga el mantenimiento del deporte, el espectador, no sufriría variaciones. Sería ridículo pensar que porque en el Tour de Francia se corriera a un promedio de 30 km/h iba a faltar el espectáculo. Lo que mantiene vivo el interés en una prueba de este tipo donde no se valora apenas la técnica individual, es la igualdad entre los atletas y eso seguiría igual.
Tampoco en deportes en los que la técnica tiene una participación fundamental habría demasiados cambios. Las denominadas popularmente sustancias prohibidas no posibilitan que un deportista mejore su técnica individual. Sí que en algunos casos mejorará el gesto técnico al proveerse su músculo de más oxígeno o al tener una muy desarrollada masa muscular, pero nunca hará que un tenista mejore su revés a dos manos, que un jugador de golf calcule mejor su approach o que un jugador de baloncesto logre mejorar su juego de muñeca en los tiros libres.
Estamos en un mundo en el que el dinero ya empieza a mover más montañas que la fe. El dinero lo mueve todo y el dinero ha llegado al Deporte y, lo que es más grave, ha entrado por la puerta grande. De un tiempo a esta parte estamos asistiendo al gran espectáculo del fin del espectáculo. El fútbol (sí, de acuerdo, los estadios están llenos, pero...¿hasta cuándo?) cada vez es más aburrido según la mayoría de los aficionados y parte de culpa la tiene el que se paga hasta por empatar y además, al revés que en el resto de la sociedad de los negocios, quien más cobra es quien menos trabaja, teoría asumida claramente por la grada (“¿cómo va a correr con lo que cobra”?). El ciclismo se basa en el Tour al menos para las figuras, por lo que ir a ver a Ullrich, Pantani o Zulle a la Vuelta a Asturias o la Setmana Catalana es un puro fraude ya que lo único que hacen es prepararse a su manera para la ronda francesa que es el escaparate por el que el resto del año van a cobrar contratos millonarios. El baloncesto nacional enfrenta no sé cuántas veces cada año al Madrid y al Barcelona porque los sponsors mandan y ya no basta con la liga de ida y vuelta. En el tenis se están estudiando fórmulas para que los partidos en pista dura no sean tan rápidos, porque las cadenas de televisión dicen que no es rentable la duración en algunos torneos y los jugadores deben seguir (el espectador es lo de menos) siendo multimillonarios.
Podríamos seguir con infinidad de ejemplos y darle vueltas y vueltas al tema de la economía en el deporte, pero el fondo de la cuestión es el planteamiento de que cada vez el dinero cobra más protagonismo y eso no es bueno, porque una competición deportiva nunca se debería convertir, como se convierten muchas, en una competición de marcas comerciales.
Así pues, el doping, aunque hizo su aparición en el deporte hace muchos años y se ha mantenido como una práctica hasta cierto punto tolerada, ha llegado a colocarse al frente de la actualidad deportiva para enfrentarse en juicio sumarísimo a toda la sociedad, a todo el mundo, a todo aquél que ama el deporte como algo positivo para quien quiera saborearlo. Y por mucho que nos digan unos y otros que nadie toma nada, por mucho que se defiendan unos a otros, hay que ser claro y reconocer de una vez por todas que la realidad es que habitualmente se ingieren sustancias, prohibidas o no, para mejorar el rendimiento deportivo de forma artificial y esto es innegable; como es innegable que doping y dinero van de la mano o, dicho de otra forma, donde hay dinero aparece el doping porque todos los del barco quieren llegar los primeros sea de la forma que sea.
No sabemos hasta dónde vamos a llegar con tan controvertido tema. Lo único claro de momento es que la polémica está servida y que los que cobran por decidir este tipo de cosas (políticos, miembros de comités y demás sujetos de palco y puro), van a tener que trabajar duro para convencer a los que cobran por dar espectáculo (atletas, entrenadores, médicos y sponsors) de que los cuatro únicos productos permitidos para meterse en vena deben ser: trabajo técnico, trabajo táctico, trabajo físico y trabajo mental. Será largo y duro el debate y Dios quiera que al final de éste los que deseamos un Deporte puro y sin intromisiones raras nos acordemos de Filípides cuando, después de recorrer los 42.195 metros del campo de Marathon, le dijo sencillamente a su jefe:”Nenikekamen” (hemos vencido).
JOSE M. SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
(Publicado en Diario de Noticias. Agosto 1998)
martes, 6 de junio de 1995
EL EQUIPO ABSOLUTO OCHO AÑOS IMBATIDO
El equipo Absoluto de nuestro Club ha conquistado una vez más el máximo título Vasco-Navarro-Riojano-Cántabro. Son ocho años consecutivos sin perder una eliminatoria y, a decir verdad, si no con la misma ilusión, sí con ganas de no ceder ante nadie y batir records. Fue el 26 de Abril de 1987 cuando, en nuestras pistas y contra el Club de Campo de Bilbao, se cayó por última vez, en una eliminatoria dramática, un 5/4 con dos dobles apuradísimos (perdimos 6/4 el tercer set en los dos). Eran los tiempos de Fermín Lizarraga, Josema Núñez, J.P. Garayoa...
Es realmente difícil llegar a estar tantos años ahí porque, al no ser un deporte profesional, siempre dependes de muchos factores y circunstancias a la hora de contar con los mejores para jugar eliminatorias importantes. Afortunadamente, el jugador tipo de nuestro Club es un deportista que siente, aunque suene a tópico, los colores y vive los partidos con una intensidad inusual en tenistas que sólo reciben las gracias por el esfuerzo derrochado. Son gente generosa, nunca egoísta a la hora de discutir los puestos de titulares y amantes de las celebraciones en común, como si de una cuadrilla de amigos de toda la vida se tratara. Quizá esto sea lo más relevante y lo más aleccionador para los que están a un paso de entrar a formar parte de los elegidos. Es el espíritu que debe presidir las actuaciones de nuestros equipos porque lo humano debe viajar en clase preferente; más atrás, lo competitivo.
El equipo femenino es el que, de una manera contundente, ha dado las mayores satisfacciones de la temporada. Aparte del conocido subcampeonato de España de Segunda Categoría y su paso por la promoción de ascenso a Primera, se han proclamado también campeonas de las cuatro autonomías (C.A. Vasca, Navarra, La Rioja y Cantabria) por tercer año consecutivo. Y lo mejor de todo es que, si todo sigue su curso normal, este equipo lleguará también a batir records.
En este mismo ámbito hemos tenido satisfacciones a nivel de edades, con los equipos Infantil y Cadete en finales a celebrar en nuestras pistas contra la S.D. Parayas de Santander. Estos chicos y chicas son quienes nos garantizan la continuidad de resultados positivos en los equipos absolutos, los que tomarán tarde o temprano el relevo de los más veteranos.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
Es realmente difícil llegar a estar tantos años ahí porque, al no ser un deporte profesional, siempre dependes de muchos factores y circunstancias a la hora de contar con los mejores para jugar eliminatorias importantes. Afortunadamente, el jugador tipo de nuestro Club es un deportista que siente, aunque suene a tópico, los colores y vive los partidos con una intensidad inusual en tenistas que sólo reciben las gracias por el esfuerzo derrochado. Son gente generosa, nunca egoísta a la hora de discutir los puestos de titulares y amantes de las celebraciones en común, como si de una cuadrilla de amigos de toda la vida se tratara. Quizá esto sea lo más relevante y lo más aleccionador para los que están a un paso de entrar a formar parte de los elegidos. Es el espíritu que debe presidir las actuaciones de nuestros equipos porque lo humano debe viajar en clase preferente; más atrás, lo competitivo.
El equipo femenino es el que, de una manera contundente, ha dado las mayores satisfacciones de la temporada. Aparte del conocido subcampeonato de España de Segunda Categoría y su paso por la promoción de ascenso a Primera, se han proclamado también campeonas de las cuatro autonomías (C.A. Vasca, Navarra, La Rioja y Cantabria) por tercer año consecutivo. Y lo mejor de todo es que, si todo sigue su curso normal, este equipo lleguará también a batir records.
En este mismo ámbito hemos tenido satisfacciones a nivel de edades, con los equipos Infantil y Cadete en finales a celebrar en nuestras pistas contra la S.D. Parayas de Santander. Estos chicos y chicas son quienes nos garantizan la continuidad de resultados positivos en los equipos absolutos, los que tomarán tarde o temprano el relevo de los más veteranos.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
sábado, 10 de septiembre de 1994
ESCUELAS DEPORTIVAS: ¿TENEMOS REALMENTE OBJETIVOS?
Podríamos decir que no existen unos objetivos claros en nuestras Escuelas Deportivas. Todos sabemos que en cualquier actividad organizada se debe trabajar en base a unas miras concretas, con unos plazos establecidos y con la limitación que supone los medios con que se cuenta. En el mundo de la producción todo se resumiría a esos tres puntos. Pero, ¿valdría eso en el mundo del Deporte?
En principio, deberíamos establecer las diferencias entre los diferentes "Mundos del Deporte", que se pueden dividir en cuatro: la Alta Competición profesional, la Alta Competición aficionada, el Deporte de Competición de Club y el Deporte de ocio o esparcimiento. Llevado a la realidad cotidiana, sería el deportista hipertelevisivo, el deportista esforzado en un deporte con pocos recursos, el hijo del amigo que lo hace francamente bien y el dominguero. En teoría, cada uno tiene sus objetivos concretos, aunque el tercero es quien en más ocasiones sufre de indefinición.
Parece fácil establecer los objetivos del Deporte de Club pero no es así. En principio hay que decir que estos objetivos pueden ser cambiantes desde el momento en que el destino de cada club depende del criterio de aquél que detenta el poder en cada período de legislatura. De cualquier forma, lo que debe quedar claro es que los objetivos los marca el propio club y nadie puede desmarcarse, porque lo que eso provoca al final es la autoexclusión del deportista en cuestión. No estaría de más que en los Estatutos figuraran los fines que el Club persigue con el trabajo de las Escuelas para que, al menos, hubiera una línea, acertada o equivocada, pero al fin y al cabo una línea a seguir.
¿Cuáles son los objetivos de nuestras Escuelas Deportivas? ¿Se trabaja para ganar, para disfrutar, para hacer campeones, para entretener, para...? ¿Son importantes los resultados? ¿Le interesa al socio de a pie que el equipo de pelota sea campeón de España o que uno de nuestros tenistas gane el Master Navarro...? Son preguntas dignas de un debate interno no sólo en nuestro Club, sino en cada club deportivo que cuida y mima sus escuelas. ¿Sabe alguien hacia dónde van las Escuelas y qué pretenden?
Como antes se ha dicho, la orientación siempre depende de quien en cada momento sea Presidente de club o Presidente de sección, pero debería haber un camino por el que pasaran todos los directivos y del que nadie se pudiera apartar ni aún en momentos de loca tentación. Esta debería ser la ruta para conseguir antes personas que deportistas o, mejor dicho, personas-deportistas. Esta labor es de todos, no de unos pocos. Todos deben colaborar para conseguir que nuestros chicos y chicas aprendan a valorar lo que tienen, un Club que les facilita el aprendizaje de un deporte en el que hacen amigos, se divierten y en el que, si llegan a competir, podrán llegar a cotas tan importantes como aprender a perder, a comportarse como un ganador, a respetar a un contrario o a poner el hombro para que un compañero llore en él. Todo lo que sea alejarse de estos objetivos es salirse de la mentalidad de Club. Para llegar a conseguir esto hay que trabajar y hay que exigir esfuerzo a los deportistas, porque sin trabajo no hay horizonte posible. Cuando se trabaja bien, suelen aparecer los resultados, es la consecuencia lógica; pero si éstos no aparecen, no hay que llegar a hacer dramas y tragedias. En la mayoría de los casos y a este nivel, los resultados deberían ser pura anécdota.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
En principio, deberíamos establecer las diferencias entre los diferentes "Mundos del Deporte", que se pueden dividir en cuatro: la Alta Competición profesional, la Alta Competición aficionada, el Deporte de Competición de Club y el Deporte de ocio o esparcimiento. Llevado a la realidad cotidiana, sería el deportista hipertelevisivo, el deportista esforzado en un deporte con pocos recursos, el hijo del amigo que lo hace francamente bien y el dominguero. En teoría, cada uno tiene sus objetivos concretos, aunque el tercero es quien en más ocasiones sufre de indefinición.
Parece fácil establecer los objetivos del Deporte de Club pero no es así. En principio hay que decir que estos objetivos pueden ser cambiantes desde el momento en que el destino de cada club depende del criterio de aquél que detenta el poder en cada período de legislatura. De cualquier forma, lo que debe quedar claro es que los objetivos los marca el propio club y nadie puede desmarcarse, porque lo que eso provoca al final es la autoexclusión del deportista en cuestión. No estaría de más que en los Estatutos figuraran los fines que el Club persigue con el trabajo de las Escuelas para que, al menos, hubiera una línea, acertada o equivocada, pero al fin y al cabo una línea a seguir.
¿Cuáles son los objetivos de nuestras Escuelas Deportivas? ¿Se trabaja para ganar, para disfrutar, para hacer campeones, para entretener, para...? ¿Son importantes los resultados? ¿Le interesa al socio de a pie que el equipo de pelota sea campeón de España o que uno de nuestros tenistas gane el Master Navarro...? Son preguntas dignas de un debate interno no sólo en nuestro Club, sino en cada club deportivo que cuida y mima sus escuelas. ¿Sabe alguien hacia dónde van las Escuelas y qué pretenden?
Como antes se ha dicho, la orientación siempre depende de quien en cada momento sea Presidente de club o Presidente de sección, pero debería haber un camino por el que pasaran todos los directivos y del que nadie se pudiera apartar ni aún en momentos de loca tentación. Esta debería ser la ruta para conseguir antes personas que deportistas o, mejor dicho, personas-deportistas. Esta labor es de todos, no de unos pocos. Todos deben colaborar para conseguir que nuestros chicos y chicas aprendan a valorar lo que tienen, un Club que les facilita el aprendizaje de un deporte en el que hacen amigos, se divierten y en el que, si llegan a competir, podrán llegar a cotas tan importantes como aprender a perder, a comportarse como un ganador, a respetar a un contrario o a poner el hombro para que un compañero llore en él. Todo lo que sea alejarse de estos objetivos es salirse de la mentalidad de Club. Para llegar a conseguir esto hay que trabajar y hay que exigir esfuerzo a los deportistas, porque sin trabajo no hay horizonte posible. Cuando se trabaja bien, suelen aparecer los resultados, es la consecuencia lógica; pero si éstos no aparecen, no hay que llegar a hacer dramas y tragedias. En la mayoría de los casos y a este nivel, los resultados deberían ser pura anécdota.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
jueves, 2 de diciembre de 1993
AINHOA
Hay mensajes que nos brinda el mundo del Deporte que hay que cazar al vuelo y valorarlos en su justa medida. El que haya deportistas destacados desde temprana edad puede ser bueno o malo según qué tratamiento se dé a tal situación y condición. Es evidente que la competición puede hacer estragos en el deportista por la presión que conlleva a nivel de padres, entrenador, club y la presión en sí de los resultados. Esa es la parte negativa, el fundamento de que jugadores jóvenes dejen el deporte tan pronto como entienden que no pueden soportar semejantes cargas. El otro lado, el mensaje, es lo positivo de una relación niño-deporte basada en el disfrute de las emociones en el aprendizaje y la competición, lo que se llama lisa y llanamente, divertirse haciendo deporte.
Sin embargo, el mensaje más positivo cuando aparece un deportista que sobresale claramente sobre el resto y que ha salido de nuestro entorno, es el de la admiración, pero no por los resultados, sino por su esfuerzo y capacidad de trabajo. Esa es la lectura que debemos emplear cuando nos encontramos junto a alguien que destaca, intentar imitarle en sus hábitos, no desistir en el empeño de llegar a ser como él, tratar de hacer lo que él hace como si de un maestro se tratara. Eso es lo mejor que se puede transmitir a quien empieza y tiene ganas de llegar a ser algo, porque, no nos llevemos a engaño, en el Deporte triunfa generalmente el que trabaja. El triunfo del vago suele ser anecdótico.
No recuerdo nada igual en la historia de nuestro Club como la hoja de resultados de Ainhoa Goñi en el año 93. Con 14 años logró ser campeona social de su categoría (infantil), de la siguiente (cadete), de la Junior y de la Absoluta. Además, ganó en la prueba más importante del año, el Master del Circuito Navarro Infantil, siendo subcampeona en el Cadete. También ostenta el título de Campeona Navarra Infantil, por lo que representó a nuestra Comunidad en el Campeonato de España, y Campeona del Sport Goofy. A nivel de equipos, Campeona Navarra en su categoría y Subcampeona en la Cadete, Campeona Infantil del Vasco-Navarro-Riojano-Cántabro y Subcampeona Cadete en ese mismo ámbito territorial. Además, un sinfín de torneos de más o menos importancia.
Esta jugadora de 15 años, fruto de nuestra Escuela y entrenada en la actualidad por María Garai, no tiene objetivos a corto plazo. No quiere salir de Pamplona por el momento, prefiere trabajar aquí junto a su hermana Yaiza y "verlas venir". Ha conseguido tener una derecha excelente y un revés más que aceptable. Su saque no desmerece de sus golpes de fondo y su asignatura pendiente es la volea. Es físicamente fuerte y está bien dotada en cuanto a fuerza mental. Pero lo que está por encima de todo es su capacidad de asimilar con una rapidez envidiable cualquier cambio técnico que se le proponga y, lo más importante, su predisposición al trabajo diario y a la intensidad que se le marque.
Sería bueno que muchos se asomaran a este escaparate para tomar ejemplo, el ejemplo de la tenacidad, el ejemplo de quien pone todo lo que tiene para buscar su objetivo. Otra cosa es que se consiga o no, pero el empeño ahí está. Al fin y al cabo, el Deporte es como la vida misma.
JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
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