domingo, 23 de mayo de 2010

VOLVER A EMPEZAR

Para los agoreros, para los negativos, para los pesimistas, para los que encumbran y derriban con especial facilidad, para los críticos, para todos ellos, hay un mensaje en su contestador: ha vuelto Rafa Nadal. Lo que oye. Ha vuelto el auténtico, el metódico, el grande, el que juega mejor cuando va a remolque en el marcador, el que no falla en las grandes citas… el campeón.

Ha arrancado Roland Garros. Si nos agarramos a los datos, podemos afirmar que Nadal va a ganar el 6 de Junio en París; y, seguramente, a Federer. Rafa es el jugador más en forma del Circuito porque ha ganado tres Masters 1000 consecutivos. Y para quien no lo sepa, decirle que estos torneos no son cualquier cosa, que a estos torneos están obligados a acudir, salvo fuerza mayor, todos los mejores. Es el contrato del jugador con su Asociación (ATP).

Seguramente usted ha visto este año a un Nadal con más fallos del lo habitual y con un carácter distinto, un poco más tenso, algo más irritable. Quizá al principio le decepcionó. Lo del carácter es normal; no se puede ser siempre el chico bueno y ejemplar. La vida, para bien o para mal, va mutando al ser humano. Y en lo de los fallos, quizá el juego más agresivo, más arriesgado, que exhibe este año es lo que provoca los errores. De paso, si le apetece, observe la gran derecha paralela que utiliza para ganar muchos puntos, incluso directos. Estos detalles son los que diferencian a los cracks del resto.

El mensaje del contestador es muy corto, pero lo dice todo. Que se preparen, si es que a estas horas aún no se han convencido de lo evidente, los agoreros, los negativos y toda es cohorte de incrédulos. Comienza la fiesta en París. Hagan sus apuestas.



JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
23 de Mayo de 2010
Publicado en Diario de Noticias (25.MAY.2010)

domingo, 31 de enero de 2010

EL MEJOR

Sería difícil explicar por qué no gana el mejor. Sería más o menos como intentar razonar que un socialista no es de izquierdas o que el Nobel de la Paz no se lo dan a un pacifista. En todos los ámbitos de la vida es bueno que el mejor, el que más méritos contrae, el que mejor lo hace, se coloque por delante de los demás y , además, con claridad. ¿Cómo le podemos explicar a un niño que hace dos o tres años el Barça, jugando infinitamente mejor que todos los demás, no fue campeón de Liga?

Roger Federer, una vez más, ha sido el mejor. La calidad del suizo hace que sea un jugador sin fundamentos tácticos y que lo único que hace es pegar fuerte a la pelota y destruir así al contrario. La facilidad que tiene para el tenis, su coordinación, su físico y su técnica, hacen de él un jugador perfecto, al que no le hace falta preparar tácticamente los partidos porque le basta con salir y pegar palos.

Durante el Open de Australia, Federer ha perdido sólo dos sets (contra Andreev en primera ronda y contra Davydenko) y en la final cedió lo mínimo. Contra Murray se exhibió, haciendo un tenis de libro y aprovechando las oportunidades que el escocés le dio para, por ejemplo, romperle el servicio. Pero lo que verdaderamente llamó la atención fue el momento en el que sacó el catálogo de golpes y lo mostró a todo el mundo, especialmente al individuo de enfrente. En la final sacó, voleó, destruyó a su contrario haciéndole correr más que él, abrió ángulos para que Murray se estampara contra el público, le hizo dejadas, jugó a bote pronto en muchas ocasiones y, sobre todo y ese es uno de las grandes virtudes de Federer, pasó de situaciones de defensa al ataque con un solo golpe en multitud de ocasiones.

Y para los que están ya aburridos de ver a este hombre siempre ahí arriba e intentan quitarle mérito, decirles que les guste o no, Roger Federer sólo ha faltado desde Wimbledon 2005 a una final de Grand Slam (Australia 2008). El palmarés está ahí y va a seguir creciendo.

Federer ha sido el mejor en Australia y por eso ha ganado. Sería absurdo que por pequeños detalles o por mala suerte, quien demuestra al mundo que es el mejor no fuera en este momento campeón. Sería absurdo que el Barça no ganara todo lo ganable con lo bien que juega al fútbol. Sería, efectivamente, como decir que un socialista no es de izquierdas. Y lo del Nobel de la Paz, si les parece, lo dejamos para otro día.



JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
31 de enero de 2010

jueves, 3 de diciembre de 2009

POULIDOR

Es cierto que en este mundo injusto, el subcampeón no pasa a la historia. Dicho de otra forma, del segundo no se acuerda nadie, exceptuando al ciclista Poulidor, que estuvo tantas veces en segundo plano (tres veces fue segundo en el Tour y cinco veces tercero) que, de alguna manera, inspiró ternura en los humanos y, por unos años, fue admirado a pesar de no ser número uno. Pero no deja de ser una excepción. Y es que hay que valer para ganar en el último suspiro de cualquier competición, en ese momento en el que tiemblan las piernas, el pulso y hasta las uñas.

España tiene desde hoy la oportunidad de pasar, una vez más a la historia. Hay varios aspectos importantes que van a influir en el resultado final:

1. La importancia de la superficie: Que la tierra batida es la preferida de los españoles es un secreto a voces. Los dos posibles titulares checos, Stepanek y Berdych, son jugadores de pista rápida y grandes sacadores. Sin duda, una ventaja para España.
2. La importancia de jugar en casa. Algo fundamental. Con el Palau Sant Jordi lleno a reventar, toda la influencia que el público pueda tener sobre los jugadores de Albert Costa va a ser en clave positiva. Otra indudable ventaja.
3. La importancia del doble. El partido del sábado, el de dobles, es sólo un punto, pero ese sólo puede ser lo que defina el resultado. Aunque es de Perogrullo decirlo, un 3-2 a favor puede convertirse en un 2-3 sólo por el doble. Los checos han ganado sus dobles contra Francia, Argentina y Croatia, perdiendo únicamente un set en su debut. España perdió ese punto contra Serbia en primera ronda y ganó contra Alemania e Israel en las otras dos. En este aspecto, parece que no hay ventaja para nadie.
4. La importancia del estado de Nadal. Si Rafa Nadal funciona, todo irá bien. En competición de equipos, el hecho de que el líder gane su punto y transmita confianza y seguridad, anímicamente es mucho. Los que tenemos muchos años podemos recordar el liderazgo total de Manolo Santana en los 60. De cualquier forma, esto es la teoría porque en la práctica vimos, por ejemplo, el año pasado cómo sin Nadal, ni liderazgo, ni tan siquiera presencia, se ganó la final en Mar del Plata, en una cancha casi imposible.

El equipo español tiene casi todo a favor para ganar su cuarta Copa Davis. Si a Nadal, Ferrer, López, Verdasco y Ferrero no les tiembla nada de nada, lo lógico es que España suba a lo más alto; pero que nadie se confíe, que las finales son muy peligrosas, que dan la vuelta y luego es imposible rebobinar la película. Y si no, que se lo digan a Poulidor.


JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
3 de Diciembre de 2009

jueves, 29 de octubre de 2009

OBÉLIX

Decía René Goscinny que la adea gala de Astérix era irreductible y que los romanos, por más que se prepararan para aplastarlos, no tenían nada que hacer. Por muchas argucias que empleaban, estrategias que se inventaban y materiales que renovaban, siempre salían derrotados. Y es que los galos sabían explotar sus dos únicas armas: la pócima mágica y su ilimitada unidad. Al final todos los capítulos tenían el mismo final, todos cantando, comiendo y bebiendo y Obélix diciendo aquello de “estos romanos están majaretas”.

El equipo del Club Tenis Pamplona ha vuelto a ser irreductible y resiste a la política de fichajes y dinero que emplean casi todos los clubs de su categoría. Son dieciocho años consecutivos en la segunda categoría nacional, a punto muchas veces de caer al pozo de la tercera. Este equipo, cuyo carburante es exclusivamente el trabajo y la ilusión, una vez más ha conseguido lo que parece un milagro: salvar la categoría con jugadores fabricados en su Escuela y sin desembolsar un euro. La filosofía de este Club es muy clara y se basa en facilitar a los jugadores todo lo necesario para competir siempre que el trabajo de cada uno sea honesto. Hasta ahí llega el Club. Y es por eso por lo que parece que estos maestros en ilusionar al personal, sirven de referencia a los que empiezan, a esos niños que tienen una ilusión tremenda por ser de mayores como Eduardo o Kintxo o Álvaro o cualquiera del equipo. Ese es el equipaje que lleva siempre esta gente, una carga que pesa pero que se lleva con gusto.

Uno no acaba de entender la política de la mayoría de los clubs, que por mantener un equipo en segunda, son capaces de pagar a gente que juega una vez al año con el equipo y que, en la mayoría de las ocasiones, los socios (que son los que pagan) ni los ven. Parece una locura anteponer la inversión en jugadores que para nada sienten los colores, al trabajo de las escuelas que buscan simplemente hacer buenas personas practicando deporte y sin dramatizar los ascensos y descensos. Pero es, ni más ni menos, lo que hay.

Goscinny se inventó una película que se repite en la sociedad día a día. Mucha gente resiste y resiste hasta el final, hasta que puede, hasta que los demás le dejan. El equipo del Club Tenis Pamplona es, hasta el momento, como la aldea gala, irreductible. Y a uno le da por pensar que si en la alineación, en lugar de Eduardo o Kintxo o Álvaro o cualquiera del equipo, estuvieran Astérix, Asurancetúrix o Abraracúrcix, Obélix, que siempre estaría en el banquillo, no haría más que repetir aquello de “estos españoles están majaretas”.


JOSE MARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
29 de Octubre de 2009
Publicado en Diario de Noticias (3.NOV.2009)

lunes, 17 de agosto de 2009

EL REGRESO DE NADAL

La gente pregunta y pregunta si Rafael Nadal va a volver a ser lo que era o si nos va a abandonar definitivamente. Parece como cuando temblábamos pensando en que Miguel Induráin se iba a ir y nos iba a dejar sin esas tardes de calor y gloria. Todos sabíamos que Miguel, tarde o temprano se iría, pero es que era algo que, por razones de carnet de identidad, iba a ocurrir pronto. Lo de Nadal es muy distinto.

Sin duda, Rafa Nadal va a volver a ser el que era; y para hacer tal afirmación uno se basa en conceptos muy claros sobre la personalidad y el trabajo de este gran jugador.

• El método. Nadal es un hombre metódico y disciplinado en su trabajo. Año tras año ha ido mejorando áreas de su juego que muchos no habrían intentado mejorar por miedo a dejar de ganar puntos y dinero. Rafa lo ha hecho. Ha mejorado su saque, ha fortalecido su derecha y ha trabajado un revés cortado que, contra el pronóstico de muchos expertos, hace mucho daño a los contrarios.
• El físico. Si las lesiones le respetan, va a volver a tener el mismo físico que en sus mejores tiempos. Rafa Nadal es joven y ese es su gran tesoro. Sólo tiene que pensar, él y su equipo, en una palabra clave: dosificación. Dosificar significa no querer ganarlo todo cuanto antes, no correr demasiado, no precipitarse. Hay jugadores que quieren correr tanto que tropiezan cuando más hace falta mantenerse en pie. Rafa es joven y tiene mucho tiempo por delante.
• La larga recuperación. Es significativo el largo período que ha estado el jugador sin competir. En el deporte, las lesiones suelen tener un tratamiento excesivamente rápido, unos períodos de rehabilitación tan cortos que, en ocasiones, no acaban con la lesión en sí, sino que van parcheando lo que es la base de un atleta, su físico. El no haber competido toda esta temporada, se corresponde con el grado de madurez de Nadal y los que le rodean. Muchos se habrían lanzado antes a volver a competir.
• El talento. Este aspecto inmaterial, no medible y que no se puede adquirir ni con trabajo ni con dinero, es lo que no va a perder Rafa por mucho que deje de jugar. El talento es la capacidad de hacer las cosas de una manera diferente y mejor que los demás y es algo innato. Si bien es cierto que el talento sin trabajo es como si no existiera.

Así que, para los alarmistas, los agoreros, los negativos y los que ven siempre la botella medio vacía, que sepan que, salvo catástrofe, Rafa Nadal volverá al mismo nivel que ostentó hace poco tiempo. Que no nos va a hacer como Miguel, que aquella tarde de Julio nos dejó chafados y deprimidos. Que algún día nos lo hará, pero que tiene que llover mucho aún.



JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
17 de Agosto de 2009
Publicado en Diario de Noticias (19.AGO.2009)

miércoles, 24 de junio de 2009

DISGUSTOS

Nadal ha dado un disgusto más a esa gran masa de aficionados que le siguen a diario no jugando en la Catedral del tenis. No es el primer disgusto (no pudo estar en Argentina en la final de la Copa Davis) ni será el último. Nadal tiene dos handicaps que pueden hacer mucho daño a su carrera profesional y que podrían llegar a finiquitarla antes de lo que la gente piensa. Por una parte, el patrón de juego del mallorquín, lo que se podría llamar “la forma de jugar”, no es la mejor de cara a favorecer una carrera larga. Los partidos de Nadal son eternos porque le cuesta mucho esfuerzo ganar cada punto y, aunque no es el jugador defensivo de sus primeros escarceos profesionales, no es un atacante nato y eso se nota, sencillamente, en la duración de sus partidos.

Su segundo handicap sería su técnica individual. Los esfuerzos que hace Nadal por mover la pelota son enormes en comparación con los de sus compañeros de viaje. La teoría de que el gesto técnico de un deportista debe ser, fundamentalmente, efectivo y económico se desploma en este caso. Nadal no tiene unos golpes efectivos de cara a ganar puntos directos, como otros jugadores. Y de económicos nada, porque su esfuerzo y desgaste en cada golpe no guarda relación directa con su efectividad. Por eso, mientras Federer gana 6/2 6/2 en 55 minutos, Rafa tiene que estar casi dos horas para hacer el mismo resultado. La diferencia es clara: mientras Federer parece una bailarina, Nadal es un currela.

Rafa Nadal tiene mucho mérito en lo que hace. Es un hombre con los pies en el suelo, tiene talento, técnica, físico, sensatez, educación, o sea, todo lo que debe tener un gran deportista. Y aunque a mucha gente no le guste su forma de jugar (por ejemplo, el público de París), hay que reconocer que es uno de los más grandes de la historia. Pero el problema estriba en que nadie sabe, aunque todo el mundo opina, hasta cuándo va a durar. Hay que tener en cuenta que cuando Rafa Nadal se inscribe a un torneo, generalmente juega lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. El jugador medio tan sólo juega el lunes, pierde y... a casa. Y competir todos los días desgasta mucho al jugador.

Rafa, desgraciadamente, seguirá dando disgustos porque, sencillamente, su patrón de juego es el que es y esto forma parte fundamental de su visión del tenis. Mientras el físico le respete, todo marchará bien. Los problemas aparecerán cuando las fuerzas le fallen y toda la base se rompa. Uno entiende que, a partir de ahí, este país irá de disgusto en disgusto.



JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
24 de Junio de 2009
Publicado en Diario de Noticias (26.JUN.2009)

miércoles, 10 de junio de 2009

MI AMIGO SEVE

Mi amigo Seve siempre jugó bien a pelota mano. Corrían los años 60 y en los Maristas había mucha afición porque el hermano Felipe, a quien siempre le recordaremos como un hombre de pelo blanco, chiquito, sotana y una pelota en la mano, animaba a los chavales a jugar al deporte más nuestro. Un día, en esos partidos que se hacían entre colegios, Seve jugaba contra un guipuzcoano que había empezado el partido fatal, viendo cómo mi amigo le ganaba y le machacaba con una superioridad aplastante. Pero el hermano guipuzcoano empezó a remontar y entonces fue cuando el abuelo de Seve, que aquel día había ido a ver si era verdad lo que el nieto contaba en casa, le llamó a la contracancha y le dio la clave. “Mira chaval, cuando estos guipuzcoanos parece que están medio muertos, no están medio muertos… están medio vivos”. Y Seve captó el mensaje de tan familiar botillero y ganó.

Federer ha “vuelto”. Para muchos había desaparecido y no contaba para nada. El ser humano es cruel con quien ha llegado arriba y por lo que sea no se mantiene. Si Federer llegó donde llegó, no fue por casualidad y, se diga lo que se diga, ni la técnica se olvida, ni el físico se extingue, ni la cabeza deja de funcionar de repente. Y es que el suizo es tan bueno que es el jugador menos táctico de los que hoy juegan el Circuito. La táctica es importantísima en el tenis, pero este hombre estiloso, elegante y deportivo, no la tiene ni la conoce. Tiene tal dominio de sus golpes, que no le hace falta pensar cómo puede destrozar tácticamente al contrario. Le basta con pegar y pegar. Federer tiene una derecha perfecta y un revés que roza la perfección. Saca muy bien, cuando hay que volear, se va a la red y volea, juega bien de bote pronto (algo poco habitual a esos niveles), es inteligente, toma la iniciativa en cada punto, sabe contraatacar, tiene muy buen passing… Soderling, en la final, intentó hacer lo que hizo en rondas anteriores, imponer su ritmo, pero enfrente no estaba Nadal ni Davydenko ni González; estaba, ni más ni menos, el mejor jugador del mundo.

Roger Federer nunca ha estado muerto, por mucho que se le haya querido matar. Sí que ha estado en la sombra, como el depredador que espera a su pieza y se lanza en el momento oportuno. Si el abuelo de Seve hubiera estado ahí, quizá hubiera cambiado la historia. “Mira chaval, cuando estos suizos parece que están medio muertos, no están medio muertos… están medio vivos”. Y alguno habría captado el mensaje. Y es que la veteranía es un grado.



JOSEMARI SEXMILO
Entrenador Nacional de Tenis
10 de Junio de 2009
Publicado en Diario de Noticias (12.JUN.2009)